De la sociedad como coerción, o una vuelta de Durkheim

Una de las características que los informes del PNUD han reflejado, creo, en todos sus informes es la idea de la falta de opciones de las acciones personales, debido a que -bueno- la ‘sociedad’, ‘el sistema’ (lo que sea) decía que había que ir en cierta dirección, y no quedaba más que seguir esa dirección.

Ahora, lo que pensé fue el hecho que si la sociedad está conformada por múltiples agentes autónomos (o al menos, ajenos a mi control), entonces subjetivamente siempre voy a experimentar la sociedad como imposición. Esto porque todas las consecuencias de las acciones de los otros producen un marco, una situación social que no he creado y que se imponen -como antecedentes- a la propia acción. Al momento de decidir tengo que enfrentar una situación social que ha sido creada por múltiples decisiones de múltiples actores.

La única forma de evitar eso sería o que los otros actores no fueran autónomos (fueran controlables por el actor) o las acciones no tuvieran consecuencias (de tal modo que hicieran lo que hicieran los otros, no afectaría mis posibilidades de acción). Ahora, por una parte, lo segundo es imposible. Las acciones tienen consecuencias, es por eso que las tomamos (que elegimos cierta opción en vez de la otra). Y en lo que concierne a lo primero, todo control siempre será parcial, en tanto haya decisiones que tomen los otros, no habrá forma de control total; y la capacidad de un actor para tomar todas las decisiones es bien limitada finalmente.

En otras palabras, la situación es insoslayable. Ni siquiera la creación de un actor colectivo que tome las decisiones por todos soluciona el tema. A un sistema con tres actores: Pedrito, Pablito y Danielito la creación de un actor colectivo lo que hace es agregar un nuevo actor, así que tendríamos ahora un sistema con cuatro actores: Pedrito, Pablito, Danielito y (Pedrito+Pablito+Danielito). Cada uno, nuevamente, autónomo y realizando cada uno acciones cuyas consecuencias serían subjetivamente, para cada actor, externas, una imposición.

Ahora, toda esta larga digresión sobre que un sistema creado por agentes autónomos se experimenta subjetivamente como imposición, nos hace ver que, al fin y al cabo, el bueno de Durkheim no estaba tan equivocado. También muestra que, en realidad, su idea que la sociedad se nos muestra como algo que se resiste a nuestras acciones no implica menoscabar las capacidades de los actores (de hecho, el argumento de este post es que precisamente ese resultado se basa en las capacidades de los actores sociales para, precisamente, actuar)

Sobre una discusión sobre proyectos Fondecyt en Chilesoc

Y para evitar que se me olvide o quede perdida por ahí, que perdí mis buenos minutos buscando la información:

Supongo que no estará de más poner los proyectos ganados en el último concurso (2006, el realizado el año pasado) Fondecyt en Sociología:

1061034 ALENDA , STEPHANIE
FORMAS (NUEVAS) DEL MILITANTISMO EN CHILE: PARA UNA SOCIOLOGIA DEL COMPROMISO POLITICO.
(INAP, Universidad de Chile)

1060225 BAROZET , EMMANUELLE
¿QUE SIGNIFICA HOY SER DE CLASE MEDIA? ESTRUCTURAS,IDENTIDADES Y REPRESENTACION EN LA ESTRATIFICACIONSOCIAL CHILENA.
(Instituto de Estudios Avanzados, USACH)

1060087 DE LA MAZA ESCOBAR, GONZALO ANTONIO
INNOVACIONES, TRAYECTORIAS Y VINCULOS ENTRE SOCIEDAD CIVIL Y ESTADO EN LA POLITICA SOCIAL CHILENA (1990 -2005)
(Universidad del Bío-Bío)

1061166 DEL VILLAR MUNOZ, RAFAEL
NAVEGACION POR INTERNET: PROTOCOLOS PERCEPTIVOS, COGNITIVOS Y CORPORALES
(Instituto de Comunicación e Imagen, Universidad deChile)

1061011 GONZALEZ PARRA, CLAUDIO JUAN
DEVELOPMENT OF MODEL EXPLAINING THE RELATIONSHIPS BETWEEN IDENTITY, WELL-BEING, EXTERNAL FORCES AND INTERNAL DYNAMICS IN INDIGENOUS COMMUNITIES OF THE 8° REGION, CHILE
(Universidad de Concepción)

1060057 MAURO CARDARELLI, AMALIA ROSA
TRABAJO Y EMPLEO FEMENINO EN CHILE 1880 – 2000. SU APORTE AL DESARROLLO DEL PAIS DESDE LA ECONOMIA DOMESTICA, EL TRABAJO VOLUNTARIO Y EL TRABAJO REMUNERADO
(CEM)

1060018 VALDES SUBERCASEAUX, XIMENA
PATERNIDAD EN CHILE EN LAS CLASES POPULARES, MEDIAS YSUPERIORES EN EL MEDIO URBANO.
(CEDEM)

A primera vista, no parece estar cerrado a organizaciones (hay ONG, universidades grandes y menos grandes) ni a investigadores (hay gente de diversas trayectorias). Sobre el número de proyectos aprobados, díficil hablar sin saber el total de proyectos presentados (o la calidad de ellos). Así que no parece, a primera vista, la situación en Sociología ser tan desastrosa como la de Ciencias Políticas que mencionaba Huneeus.

BTW, a propósito de diferencias de prácticas entre disciplinas. Uno de los proyectos en sociología tiene título en inglés, en Física (de los 24 proyectos aprobados) todos están en inglés. Un titulo típico de proyecto: DYNAMICAL SYSTEM APPROACH TO NON-EQUILIBRIUM PROCESSES o TOPICS ON THE COVARIANT QUANTIZATION OFTHE SUPERSTRING.)

Ambas características nos muestran una diferencia de práctica y de orientación. La comunidad de investigadores físicos chilena le habla a la comunidad general de físicos (y por eso usa el inglés, y no sólo a la comunidad nacional, que es lo que habitualmentese intenta en nuestra disciplina, si es que se hace algo) y habla de manera general (y no, como lo haríamos nosotros: DYNAMICAL SYSTEM APPROACH TO NON-EQUILIBRIUM PROCESSES, THE CHILEAN CASE; THE COVARIANT QUANTIZATION OF THE SUPERSTRING IN METALLIC SOLIDS OF DOMEYKO MOUNTAINS). Entonces, pensemos en cómo personas que están acostumbradas a esas prácticas van a diseñar y van a pensar un sistema de concursos de investigación científica, y como van a mirar lo que se hace en ciencias sociales.

Las bases de investigadores, proyectos y otras cosas de Fondecyt están en la siguiente dirección

Sobre las organizaciones militares

Para un sociólogo (que manera más impersonal de decir ‘para mí’) hay dos características que debieran resultar interesantes sobre las organizaciones militares:

  • Primero, que son las únicas organizaciones diseñadas, pensadas y estructuradas para sobrevivir -y seguir actuando sin problemas- con continuas ‘reducciones’ y ‘rotaciones’ de personal (El usar estas frases eufemísticas tiene una razón de ser, es reducción y rotación lo que otras organizaciones tienen de equivalentes a las bajas). Un buen día una unidad cualquier puede recibir, digamos, un 15% de bajas y todavía ser considerada en condiciones de realizar sus tareas. Y esto no como algo excepcional sino como parte de la operación cotidiana de la organización.
  • Segundo, la forma en que se divide internamente. Todas las organizaciones se dividen internamente. Lo que diferencia a las organizaciones militares es el grado de estandarización de la división. En otras palabras, cada división en una gran corporación tendrá un número distinto de personal, diferentes departamentos (en numero y en función). En un ejército de gran tamaño, todas las divisiones del mismo tipo (digamos, de infantería) tienen la misma estructura. Y así hacia abajo (todos los batallones tienen el mismo numero de compañías, toda las compañías el mismo número de pelotones, todos los pelotones el mismo número de escuadras y las escuadras se componen de X soldados). Este carácter estandarizado y homogéneo de las sub-divisiones (*) ,digamos el carácter segmentado de sus sub-divisiones para usar el viejo término, diferencia claramente a las organizaciones militares. En un banco, por decirlo de algún modo, no todas las sucursales tienen el mismo número de personal (y ni siquiera las mismas funciones, habrá algunas con más funciones que otras) o el mismo número de cajas o etc.

Ahora, ambas características son antiguas. Que los ejércitos están diseñados para soportar bajas y seguir funcionando con ellas es parte de lo que los define. La estandarización de las sub-unidades es también negocio antiguo. Al fin y al cabo, conocemos bastante bien la organización del ejército romano que seguía las mismas líneas (una legión son tantas cohortes, una cohorte se organiza de este modo etc.) Aunque el grado de estandarización ha variado enormemente, la tendencia a estandarizar las sub-unidades (i.e un ejército se compone de sub-unidades idénticas entre sí).

Uno podría decir, si uno es evolucionista a la Durkheim, que el carácter segmentado se debe al hecho que las organizaciones militares son de hecho antiguas, de las primeras partes de la vida social que se ha organizado, y que por tanto mantiene características arcaicas de organización. Pero eso necesitaría que uno fuera evolucionista a la Durkheim.

Prefiero pensar que las dos características que he mencionado -la segmentación y el diseño ‘a prueba de bajas’- están relacionadas y se explican entre sí. Ahora, ¿cómo lo hacen específicamente? Todavía no he pensado el argumento, pero ahí se verá.

(*) Por cierto, en todo ejército hay un nivel en que la sub-división deja de ser estandarizada.

Antes que se me olvide, ideas para la 2a versión del curso de consumo

Porque mejor empezar a escribir las ideas, que tienden a desaparecer con la ancianidad que siempre llega.

Entonces.
1. Introducción.

  • Una aproximación histórica: Del consumo como vida material. La evolución del estandar de vida (o de porqué no resulta útil olvidar que el consumo será todo lo significativo y cultural que se quiera, pero toneladas de madera y de acero, calorías y nutrientes de los alimentos y todas esas cosas siguen siendo toneladas, calorías y nutrientes también. En última instancia, desde una perspectiva cultural ‘consumismo’ puede que no tenga sentido; desde una material lo sigue teniendo. Y aprovechamos de pasarles un poco de ‘Colapso’ de Diamond.)
  • Una aproximación histórica: De las prácticas de consumo y de intercambio (Aunque la visión sociológica implica que el consumo no es compra, en términos de prácticas sociales lo que nos interesa es cómo el consumo se relaciona con las prácticas de intercambio. En última instancia, sirve para mostrar que la mítica aldea autosuficiente, o el campesino autosuficiente, no ha existido nunca)
  • Una aproximación histórica: De los significados del consumo (O de cómo el consumo ha implicado identidad desde, bueno, tenemos registros del asunto. No es una invención moderna).
  • Una aproximación histórica: De diversos estudios sobre el nacimiento de la modernidad / revolución industrial y consumo (en fin, McKendrick, la idea -horrible a mi entender, pero bueno habrá que pasarla- de la etica romántica y el espiritu del consumismo y otras cosas)
  • Algunas conclusiones del examen histórico: Que el consumo no es algo nuevo, que lo que damos por moderno del consumo en realidad tampoco lo es, que el consumo se puede dar de muchas y diversas maneras.

2. La sociedad moderna y el consumo.

  • El planteamiento de la sociedad de consumo. Revisión breve y esperemos ultacrítica de diversos postulados sobre que es la sociedad moderna de consumo (continuación monocorde del tema: lo que damos por nuevo tiene milenios de antiguedad, pero mostrando lo que sí puede con sentido considerarse moderno(*)
  • El planteamiento de una nueva sociedad de consumo. De fordistas, posfordistas, consumos posmodernos (y de consumos inmateriales y todas esas cosas que algunos dicen).

3. Una introducción a la mirada ‘sociológica’ (bueno, de ciencias sociales, sobre el cuento)

  • Del consumo más allá de la compra: Del consumo como todo el complejo de relaciones con los bienes.
  • Del consumo como inserto en la sociedad. De la relación con los bienes como expresión / resultado etc. de la relación con los otros (y con la propia cultura)
  • Del consumo como actividad: O de que más que de consumo hay que hablar de consumidor.
  • De la importancia de estudiar el consumo (y para esto usamos el texto de Miller sobre los mitos del consumo)

4. Algunos teóricos

  • Las tradiciones olvidadas (y sí, habría que darle una clase al bueno de Veblen)
  • Las tradiciones no olvidadas (o de como los antropológos, siempre más inteligentes, siempre tuvieron a Mauss y al Don como parte central de sus estudios)
  • Bourdieu (La Distinción, Las Estructuras Sociales de la Economía, pensándolo bien el texto sobre la miseria sería bueno también estudiarlo)
  • Douglas (El mundo de los bienes, Thought Styles y otros ensayos; si me pongo más inexacto que de costumbre, aprovechamos de trabajar a Appadurai en el mismo momento)
  • Miller (La teoría de la compra, y habría que complementarla con otras cosas supongo)
  • Del enemigo, o de los economistas (porque los economistas son siempre la bestia negra al fin y al cabo). Del bueno de Becker (con algo de comentarios sobre la tradición y hablamos de Friedman y esas cosas)
  • Fabris (para usar autores italianos, que algo se dedican a estas cosas, que están algo locos pero bueno sería interesante pasarlos de todos modos)
  • De autores varios (que debieran ser pasados cerca de los mayores más que separados, pero aprovechamos de hablar de Slater y McCracken. Featherstone y los suyos pasan a ser comentados solamente cuando se habla de posmodernidad, no les daremos más importancia. Y Baudrillard lo mismo. Con eso se cumple el nombrarlos, y con eso cumplo para mí mismo mi deber de no darles mucha importancia)

5. De cómo se estudia a esta bestia algo elusiva del consumidor

  • Porque es una bestia algo elusiva: De los estudios de mercado y su completa inutilidad para hablar del consumidor.
  • Del uso de la etnografía como superación de esos problemas: De cómo un método que trabaja con actos y con significados, que intenta comprender al consumidor sigue de cerca lo que se supone son las temáticas que nos dicen nuestros teóricos. Y de cómo los métodos debieran seguir las ideas que tenemos sobre las cosas al fin y al cabo.
  • De la segmentación. Si el consumidor es tan variado, si el consumo opera de formas tan distintas en tan diversos lugares, se sigue que no podemos verlo de manera homogénea. (Con un par de comentarios sobre data mining y esas cosas)
  • De cómo estudiar al consumidor más allá de las ciencias sociales (Y aquí hablamos de Neuromarketing y de las ideas de Zaltman, o de cómo usar otro tipo de herramientas)

6. De cómo se ha estudiado efectivamente a esta bestia algo elusiva.

  • Introducción. De la situación de los estudios del consumidor, con especial enfásis a la situación en Chile (o de, cómo no hay que hacer las cosas)
  • Presupuesto y gasto en la numérica. Encuesta de Presupuesto Familiar, comentarios sobre modelos de presupuestos familiares. La base material del consumo por decirlo a la bruta.
  • Los procesos de decisión en el consumo. O de cómo la gente / las familias / las organizaciones deciden que comprar / como usar etc (Y de hecho, como los estudios de procesos de decisión suelen terminar siendo estudios de procesos de decisión de compra).
  • Economías morales en la familia. El consumo de alimentación, el consumo de ropa. (Hay varios estudios ingleses que se pueden usar al respecto, sniff, los ingleses siempre haciendo cosas interesantes)
  • Para los fans del posmodernismo, el consumo de turismo (que es uno de sus lugares preferidos)
  • Del consumo cultural. Y aquí citamos de todo, pero usamos la encuesta chilena (pero usamos a Garcia-Canclini y a todo el mundo que en América Latina se dedica al tema, que vaya uno a saber por qué pero en principio aquí se estudia bastante)
  • De las audiencias. Y claro está, no se puede dejar de hablar del consumo sin hablar de los medios, así que Morley, Silverstone y todo el mundo (pasando por Ang y el resto).

Y bueno, después lo desarrollamos (y si de todas formas no hacemos el curso, sirve para escribir un texto al menos).

(*) Por otro lado, a estas alturas la modernidad ya es tan antigua. Su par de siglos en la versión más baja.

De rangos y puestos

Algunas de las organizaciones más antiguas suelen hacer una diferenciación entre el rango y el puesto. Por ejemplo:

En la Iglesia Católica, una cosa es ser monseñor / cardenal; otra obispo /arzobispo. En las Fuerzas Armadas, una cosa es ser capitán / mayor / coronel; otra es ser comandante de compañía / batallón / regimiento. En la Universidad, una cosa es ser profesor asociado / titular; otra cosa es ser profesor del curso X, o ser director o decano. La distinción se mantiene a pesar que tiendan a existir relaciones más o menos estrechas entre ambos escalafones (el arzobispo de Santiago tenderá a ser elegido cardenal en algún momento, en principio el que debiera comandar una compañía debiera ser un capitán).

Y la distinción no es solamente una vía de ofrecer ‘honores’ de dos formas. De hecho, ambos escalafones tienen derechos y deberes diferenciados. En la Iglesia, el Papa es elegido por los cardenales (una distinción de rango), no por los arzobispos (una distinción de puesto). Y así podríamos buscar otros ejemplos.

Ahora, ¿que es lo que gana una organización con un doble escalafón? Es cierto que al menos gana la posibilidad de ascensos, y de ascensos que conllevan beneficios específicos, sin necesidad de cambiar puestos. Pero eso es cierto de cualquier organización, y no todas realizan esa distinción.

Uno puede desarrollar diversas ideas, pero ninguna parece ser demasiado buena:

  • ¿Un resabio de elementos personales, individuales en organizaciones burocráticas? El puesto -arzobispo de Santiago, director del departamento de Sociología, comandante de la III División de Ejército- es plenamente burocratizado; pero el rango sigue siendo un reconocimiento personal, un derecho personal. El puesto puede ser un cargo, pero tu eres personalmente, y lo llevas donde quiera que fueres, tu rango.
  • ¿La flexibilidad que otorga un escalafón no competitivo? Sólo puede haber un arzobispo de Santiago, pero la iglesia chilena en principio podría tener varios cardenales. Entonces, si aparecen varias personas con los requerimientos para usar el rango X, no estoy limitado por la estructura organizacional. En ese sentido, permite que las ‘carreras funcionarias’ no se detengan incluso cuando, por diversos motivos, no hay demasiados cambios en los puestos per se.
  • ¿Una forma de lograr equivalencias en organizaciones altamente complejas y diferenciadas? Las estructuras jerárquicas pueden ser muy diferentes en diversas partes de la organización, con diversos niveles, relación entre ellos etc. El sistema de rangos permite hacer equivalentes posiciones muy diferentes. Y sin necesidad de hacer la equivalencia estricta y ya formalizada (los cardenales están todos en el mismo lugar, aunque en un momento dado los cargos que ocupan los cardenales en su conjunto no sean los cargos que ocupan en otro).
  • ¿La forma en que afecta los procesos de promociones? Supongamos que para un puesto determinado se requiere cierto rango. Entonces, para ocupar el cargo X sólo pueden estar quienes tienen el rango A. Por una parte limita el universo (no todos pueden ocuparlo) y por otra parte lo amplía (todos los del rango A lo pueden ocupar, no solamente los que han ocupado este puesto).

Sea cual sea la razón, y dudo que las mencionadas sean de hecho las más relevantes, me parece un fenómeno interesante de analizar y de, al menos, hacer notar.

Un par de notas sobre el trabajo doméstico y su relación con el remunerado

Dado que estoy haciendo un curso de consumo, estuve releyendo A Theory of Shopping de Daniel Miller y entonces me encontré con las siguientes frases:

‘Here, as is often the case, there is no evident resentment at being identified unambiguously with housewifery. On the other hand, there is a considerable desire that this should be appreciated by the family members, and to taken for granted’ (p 21) Y no mucho después, discutiendo sobre los estudios feministas sobre el trabajo doméstico: ‘This degree of exploitation and the asymmetry of power was reinforced rather than redressed in consumption, where housewives were found to give the best of their labour in meals and comforts to others while ofter denying themselves the pleasure they strove to create for others’ (p 22).

Miller se centra en el punto que las dueñas de casa -inmersas en una cultura de ‘amor hacia la familia’- no ven como explotación lo que las críticas feministas -inmersas en una cultura reflexiva de igualdad (*). Pero lo que me parece interesante es otra cosa.

Es lo cercano que parece el trabajo doméstico al remunerado moderno. Iguales en el hecho que el fruto del trabajo no es propiedad del trabajador, iguales en su demanda de reconocimiento (el gusto y la demanda por el trabajo bien hecho, por la buena obra, que en ambos contextos no es reconocido), e iguales en el hecho que estas características se dan por sentadas y no producen mayor problema (al fin y al cabo, los trabajadores nunca han reclamado por el hecho que el fruto de sus esfuerzos sea para otros). De hecho, aparte de la existencia de una ideología y una cultura que le da más sentido al trabajo doméstico (**) (orientado a lo que sigue siendo el centro ostensible de la vida de las personas -la familia) y de la recepción de dinero en el remunerado, mantienen las mismas características básicas.

(*) Lo que muestra que la cultura de las sociedades occidentales modernas -el trabajo de Miller es sobre hogares ingleses en un suburbio londinense- sigue siendo tan irreflexiva, tan poco racionalizada, como toda cultura siempre lo ha sido. Pero ahondar en este punto sería empezar a criticar a un montón de sociólogos en sus disquisiciones sobre la modernidad.
(**) Aparte del feminismo clásico, ¿quién pudiera pensar, especialmente si pensamos en el tipo de trabajos que la mayor parte de la población realiza, que el trabajo es una fuente de realización personal?

Las reglas del método: El postulado de la igualdad de actores

Alguna vez, entre las innumerables ideas que he tenido y no he seguido, se me ocurrió que sería buena idea escribir un texto análogo a Las Reglas del Método Sociológico. Entre otras razones, porque me parece que lo que falta -extrañamente en una disciplina tan preocupada de asuntos metodológicos- discusiones acerca de lo que constituye un buen análisis sociológico. Tanto falta que en un manual de metodología cuantitativa común y silvestre la parte de análisis será reemplazada por una descripción sucinta de análisis estadístico. Pero tanto el texto de Durkheim (y más el de Giddens) están ordenados por la pregunta de que cosas ha de cumplir un análisis para ser buena sociología.

Y, en ese espíritu, ponemos el primer postulado de un buen análisis sociológico: El de igualdad de actores: Todos los actores han de tener las mismas capacidades, y en lo posible sus diferencias han de provenir de diferencias en sus relaciones sociales, en sus ubicaciones más que de atributos del actor. Y si no queda otra más que correspondan a atributos del actor, entonces que la distribución del atributo sea lo más general posible.

Partamos por lo primero: la exigencia que no existan actores especiales. Básicamente, si postulamos que un actor dado puede hacer X (se puede organizar, puede aprender tal cosa etc.) entonces cualquier actor puede hacerlo. Si encontramos que un actor no realiza la acción, entonces no podemos basar la explicación en que el actor es diferente, sino que su situación era diferente. No hay actores con capacidades especiales, a lo más hay situaciones especiales que les permiten o no realizarlas.

Pensemos por ejemplo en el caso de la acción colectiva y la vieja observación de Olson que no todos los actores con intereses comunes se organizan para su logro. Pero que algunos sí lo hacen. Ahora, el desarrollo conceptual de Olson es en base a descubrir que circunstancias, situaciones, estructuras suceden en los grupos que producen acción colectiva. No es plantear, digamos, que donde hay acción colectiva es porque los actores son diferentes (porque tienen más orientación colectiva o cualquier otra cosa).

Esto tiene, casualmente, ciertas consecuencias interesantes. Todo modelo conceptual (o empírico) que se base en una distinción entre verdad / falsedad (desde la falsa conciencia hasta explicar las diferencias con respecto a un estándar racional mediante un término de error) que es conocida para el analista pero no puede ser conocida para los actores es inaceptable. Los analistas son, al fin y al cabo, actores; y por tanto si ellos tienen la capacidad de detectar la ‘verdad’, entonces esa capacidad está disponible para los actores. La idea de la clase intelectual como ocupando un lugar libre en la sociedad y por ello estando en condiciones de conocer la realidad (a la Mannheim) no funciona.

Pero no es sólo que si los investigadores pueden encontrar la verdad está debiera estar disponible también a los actores. El siguiente caso, en principio, cumple con ese requisito: Cierto texto (del cual no diré el nombre ahora) plantea, basado en teorías económicas contemporáneas y la idea del rent-seeking que las explicaciones del mercantilismo dadas en ese tiempo no corresponden (o sea, que el mercantilismo tiene otros efectos) y que es otra la explicación. Luego, entonces no puede ser que las elites dirigentes europeas hayan considerado ser mercantilistas por las razones esgrimidas en las teorías de su tiempo, sino que tienen que haber sido mercantilistas por las razones que plantea la teoría contemporánea. Para decirlo de otra forma, el barómetro de racionalidad lo tiene un actor en particular (el investigador), para que un actor sea considerado racional ha de pensar como lo hace él. El hecho que una persona pudiera mantener efectivamente las creencias del mercantilismo y, por tanto, actuar en consecuencia, sencillamente no parece posible.

El postulado implica, en última instancia, reconocer que los investigadores son, finalmente, actores sociales. Con las mismas características, limitaciones y posibilidades que cualquiera. E implica, por otra parte, pensar en que las diferencias entre actores han de explicarse a través de diferencias en su entramado social, que en tanto actores tienen las mismas capacidades. En otras palabras, no es en el actor donde ha de buscarse una explicación sociológica.

De la regimentación metodológica

El hacer clases tiene varias consecuencias. Una de ellas es que uno se enfrenta a cosas que, quizás ya sabía, pero quedan mucho más patentes al tener al frente alumnos.

Ahora que estoy haciendo clases de metodología en una carrera de sociología, me enfrenté a una de ellas. La idea del curso es que la metodología se aprende caminando, y por tanto el curso se organiza en torno a la realización de una investigación. Y como el curso es de metodología cuantitativa, entonces la investigación requiere cuantificación.

¿Y cómo fue leída la demanda de cuantificación? Cómo una exigencia de encuesta. Todas las propuestas tenían como parte cuantitativa el realizar una encuesta (y habitualmente una encuesta de actitudes). Los comentarios que hicimos en clase sobre que la metodología cuantitativa no se reduce a encuestas, sino que incluye otro tipo de fuentes, al parecer no fueron oídos o no parecieron relevantes.

Y eso es algo que encuentro preocupante. Porque la metodología cuantitativa no es encuestas. De hecho, las encuestas (y en particular de las actitudes) no son más que una forma algo bastarda de cuantificar aspectos subjetivos que, en realidad, son mejor estudiados con metodologías cualitativas. Y no es que la sociología tenga como único método y como único tema cosas que pueden ser mejor estudiadas si se le pregunta que piensa a la gente. La observación puede cuantificarse, se pueden analizar comportamientos, ya sea algunos que quedan registrados por la índole misma de la acción -como las votaciones- o de los que pueden preguntarse -como uso del tiempo. O sea, lo cuantitativo no consiste solamente en ir y preguntarle algo a alguien.

Pero parece que todas esas posibilidades nunca se piensan y hemos reducido el campo de lo cuantitativo (y dada la fuerza y aparente ‘cientificidad’ de lo cuantitativo, la sociología) a encuestas de actitud: ¿Ud. que opina sobre X? ¿Le gusta Y? Y eso no deja de ser lamentable.

De hecho, pero esto es más bien mi personal prejuicio, para cualquier pregunta de real interés sociológico, nunca será el método de preguntarle a la gente su opinión el método más adecuado.

A propósito de los efectos de las encuestas electorales

El 4 de Noviembre en la mañana, Chilesoc organizó un evento sobre encuestas electorales y sobre sus efectos en la opinión pública. Y bueno, los expositores -en parte- defendieron la opinión que, en realidad, las encuestas no tienen muchos efectos y que los electores no deciden por esas cosas. Ahora, para defender eso se hicieron referencias a los efectos del bandwagon y a su contrario y que, bueno, no se ve demasiada claridad a ese respecto.

Pero el problema es que los efectos discutidos -al menos, los efectos más conocidos- tienen una particularidad muy extraña: No tienen ningún carácter político. La información política de las encuestas actuaría a través de efectos (‘vota por el que todos votan’, ‘vota por el que nadie vota’) que nada dicen acerca del campo de la decisión. Ahora, eso no tiene sentido. Puede que existan esos efectos, pero el principal efecto de cierta información en un campo específico, debiera ser producido a través de procesos de esos campos.

Al fin y al cabo, el ‘voto útil’ (‘vota por alguien que tenga posibilidades de salir’) si es algo existente, y si se ve afectado por la información que la gente tiene. En última instancia, los efectos electorales de, digamos, un sistema mayoritario (la vieja idea de Duberger que los sistemas mayoritarios llevan a tener 2 partidos) se explican, en parte, porque los votantes deciden no perder su voto. Y ‘perder el voto’ es una decisión que sale de información. Por cierto, no necesariamente o solamente información de encuestas, pero en un mundo con encuestas algo debiera pasar con ellas.

Lo anterior tamibén se relaciona con el hecho de donde se publican las encuestas. La hipótesis favorita del seminario es que las encuestas influyen en la elite. Ahora, las encuestas se publican en medios masivos: Son titular de La Tercera, no solamente de la revista Capital. Y si se publican en medios masivos será porque son de interés másivo. Dudo que los diarios gasten los titulares en cosas que no interesen a nadie. Un diario usa su cuerpo de reportajes para hablar de cosas que interesan a la elite, pero el titular es para las masas. Puede que el interés masivo no provenga de la idea que la información de encuesta afecte el voto, hay muchas otras posibilidades de uso y de interés por parte de la población general. Pero no es algo que solamente preocupe a, por decirlo así, a los lectores de la revista Capital. Ellos, recordando uno de las revistas presentadas en la reunión, se preocupan de la verdad detrás y de quienes las realizan, pero el interés de los resultados no es privativo a ellos.

De las explicaciones a nivel individual

Una de las características del modelo de acción racional es que todas las diferencias que se producen en términos de resultados (digamos, si se produce o no acción colectiva, si se alcanza o no se alcanza equilibrio, si se produce o no cooperación etc) provienen de diferencias en la estructura. O para decirlo en otras palabras, en las reglas de interacción. Cuando se trata de explicar porque pasa tal cosa en tal situación y no en otra lo que se hace variar son las características sociales (cómo se puede interactuar, como se puede negociar, que información hay disponible en el medio).

Por cierto no provienen de diferencias en los propios actores -que se asumen son todos del mismo tipo.De hecho, si se trata que las diferencias provengan de los actores nos vemos lanzados al campo de la tautología: O sea, si las diferencias se producen por sus distintas preferencias, entonces volvemos al viejo ‘pasa que X porque pasa que X’ (i.e el sujeto elige X porque prefiere X, pero solo sabemos que prefiere X porque elige finalmente X).

Entonces, lo que permite entonces explicar las diferencias no son las características de los actores, sino las características de su interacción social. Y por tanto lo que hay que explicar es a que se deben esas características y como se producen. Para decirlo de otro modo, uno nunca sabe cuan Durkheimiano puede llegar a ser: Que nada se avanza con explicaciones basadas en características individuales, y que cuando se intenta seguir por ese camino, lo que se encuentra es finalmente con la vieja estructura social.