Leyendo cosas de Interés: Neoliberalismo, corporativismo y experiencias posicionales. Los casos de Chile y Francia, Arteaga y Martucelli (2012)

La referencia completa:

Neoliberalismo, corporativismo y experiencias posicionales. Los casos de Chile y Francia.
Catalina Arteaga A. y Danilo Martuccelli.
Revista Mexicana de Sociología, volumen 74, núm. 2 (abril-junio, 2012): 275-302.

En relación al tema de la desigualdad, los autores quieren ir más allá de los indicadores -que siempre terminan homogeneizando las realidades. Lo que les interesa es examinar las subjetividades y experiencias asociadas a las posiciones en la estructura social. Ahora, en estas cosas, lo que interesan son si la aproximación da resultados interesantes o no. ¿Agrega cosas a la comparación entre Chile y Francia agregar esta dimensión?

La comparación entre los dos países se da, en parte, porque corresponden a modelos bien diferentes. Chile aparece como el modelo de un país neo-liberal y Francia la de un modelo corporatista (en esencia, la diferencia entre un estado de bienestar nulo o fuerte). La pregunta final es cómo las transformaciones sociales contemporáneas, al pasar por estos modelos distintos, se transforman en experiencias y estrategias subjetivas distintas.

Distinguen tres elementos centrales.

El primero tiene que ver con que la diferencia entre una disociación estatutaria en Francia y una posicional en Chile. La primera dice relación con la experiencia francesa de verse excluido o incluido de las posiciones sólidas, de personas que experimentan el paso de la solidez a la fluidez. En el caso chileno, todos perciben el tema de la inestabilidad, que sería algo que cruzaría a lo largo de todas las posiciones. Al miso tiempo, esto nos dice que mientras en Francia hay una idea que las posiciones como tales cambian (algunas se transforman en frágiles) en Chile lo central es la experiencia personal universal de inestabilidad. Los que están dentro también son frágiles.

El segundo dice relación con las estrategias de las personas. En Francia muy orientadas a la construcción de refugios, de espacios protegidos con fronteras claras. En Chile, por el contrario, las personas estarían muy orientadas al cultivo del contacto y de las redes. No es que en Francia el capital social no sea relevante, sino que en los relatos sobre la protección de las posiciones no se centra ahí el tema. Es en la defensa de una posición donde están centrados, y las redes están dispuestas para el logro de ese objetivo.

Finalmente, los autores se centran en las experiencias distintas de malestar. En el caso Francés. centradas en una experiencia de sufrimiento -en particular, frente a la memoria de un Estado de Bienestar que está siempre presente en el relato subjetivo, y que recuerda  una experiencia de libertad subjetiva, producto de la des-mercantilización de las relaciones. En el caso Chileno, lo que se vivenciaría sería más bien una experiencia de miedo -frente a la inestabilidad y a la posibilidad siempre presente de perder lo ganado, las personas desarrollarían un miedo difuso y generalizado.

Hasta aquí el artículo. Ahora, ¿por qué me parece interesante? Creo que el contraste entre refugio y redes es instructivo por el trasfondo de expectativa que hay detrás de él. El refugio es claramente una estrategia defensiva: me defiendo ante las cosas que amenazan mi posición (anteriormente segura y buena). Pero las redes no es sólo defensiva, puede ser también ofensiva: Uso mis redes no sólo para defenderme ante los peligros sino también para obtener recursos para avanzar.

El hecho que, como Arteaga y Martucelli destacan, no hay expectativa de estado de bienestar en Chile, hace que las expectativas de posible mejora se jueguen en el plano individual. Y esto permitiría además entender la explosivo del tema de educación. Porque la educación era uno de los pilares de las estrategias ofensivas en términos de estatus en la sociedad chilena: uno de los medios de mejorar (esto a su vez coordinado con las redes, la educación es también una forma de acceder a redes). Cuando esa estrategia entra en crisis se pide al Estado, pero se lo hace para que este apuntale estrategias individuales en torno al estatus.

En cualquier caso, el hecho que en Chile las estrategias subjetivas se den en un marco en que existen expectativas de mejora, mientras que en Francia las estrategias subjetivas, a lo más, son de expectativas de mantención, no deja de ser un contraste interesante. Aunque  no es un contraste seguido por el artículo, los elementos que se plantean en él permiten explorar esa posibilidad.

 

NOTA: Para responder de inmediato a una posible crítica: ¿Y por qué comparar las distintas formas de malestar y no las de satisfacción? Al fin y al cabo, bien se podría decir que la experiencia subjetiva no es sólo negativa. Y se podría criticar el artículo por ideológico y esas cosas. Pero no tiene mucho sentido. Una posibilidad, es la tolstoiana -las familias felices son todas iguales, así que no habría diferencias de interés que reportar. Pero más allá de eso, hay que recordar que ningún estudio puede cubrir toda la realidad. Lo importante es si lo reportado es adecuado: No estará toda la descripción, pero mientras lo descrito corresponda no es tan terrible el tema.

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