El Camino de Cándido. Reacciones Subjetivas al Neoliberalismo en Chile

Este fue un texto que venía preparando por un tiempo (y de hecho, los primeros atisbos de algunas de las ideas son de principios de la década), y que presenté en una primera versión en el III Congreso Latinoamericano de Teoría Social en Buenos Aires en agosto de este año. Lo seguí elaborando y creo que puede ser interesante en el contexto actual. A la luz del contexto se puede revisar con más claridad lo que implicaban estas hipótesis (que se basaban en datos previos); al mismo tiempo esas hipótesis (que recogían el estado de la subjetividad previo al estallido) pueden ser útiles para comprender mejor lo que puede quedar de estos procesos, y calibrar lo que ellos pueden producir de transformación en la subjetividad.

A continuación el resumen del texto:

La relación de la población chilena al modelo económico neoliberal ha sido parte relevante de la discusión académica y pública en los últimos decenios. Una parte importante del debate se ha basado en confusiones (aceptación con resignación) o con lecturas apresuradas de los hechos (¿qué implica que las personas sientan malestar con respecto al modelo?). La propuesta de la ponencia es que la relación con el neoliberalismo tiene cuatro niveles: Uno sobre la evaluación de la situación, otro sobre la ‘naturalización’ del modelo, otro en la visión de sí mismo y un cuarto nivel en la evaluación moral. El argumento de esta artículo es que el neoliberalismo alcanzó una aceptación cognitiva más fuerte que los niveles más morales: Si se quiere, el neoliberalismo ha sido eficaz en destruir alternativas más que en la aceptación del propio modelo. Esta situación estabilizó durante un tiempo el modelo más que por posibles efectos de des-politización sino más bien por el camino que ha seguido el rechazo al modelo. La reducción a la vida individual y personal (a cultivar el jardín en la formulación del Cándido de Voltaire) generó conductas en el consumo y en la producción que son precisamente las que el modelo requiere. El neoliberalismo, así, se nutrió de su crítica; pero al mismo tiempo no hay que confundir ello con una aceptación de esa vida. La actual crisis muestra los límites de esa adaptación, sin embargo, la relación subjetiva con el neoliberalismo en contextos donde no era aceptado muestra que subestimar su capacidad de sustentación sería un error.

El link aquí (uso el link a Research Gate)

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