De la estupidez del copyright

Ok. Estaba leyendo el blog de Grant McCracken (que es sobre consumo y cultura y es bien interesante y se lo puede encontrar en este link) y me encontré con un viejo post sobre un par de anuncios. Ahora, para ilustrar el punto que uno de esos anuncios le parecía particularmente bueno, colocó un link a un video de Youtube con el comercial.

Si uno sigue el link se encuentra con una página de Youtube que dice lo siguiente: This video has been removed due to terms of use violation. Un comercial, un anuncio publicitario, fue quitado porque alguien al parecer reclamó por el copyright del asunto. Un video cuya unica función es ser visto.

En fin, hay cosas peores supongo.

(NOTA: Alguien pudiera pensar que, dado que el anuncio es viejo y pudiera ya no darse, entonces tendría sentido eliminar el link. Ahora, dado que la marca sigue existiendo, ¿cual es el daño que produce que alguien presente tu publicidad sin costo?)

De la belleza y la ética

En alguna parte, me imagino que en el caso de los sociólogos mediante influencia de Max Weber, decidimos que la verdad, el bien y la belleza son cosas diferentes y que cada una va por su lado. Y, entrando en el tema que nos interesa, que la belleza y el bien son -al menos- claramente mundos separados.

Pero creo que, en realidad, eso no corresponde a la experiencia de la belleza. En particular, el disociar la belleza del bien nos lleva, al fin y al cabo, a no darle importancia a la belleza.

Recordemos el célebre dictum de Adorno sobre la imposibilidad de escribir poesía después de Auschwitz. O pensemos en la tendencia a tomar la belleza como un análogo a la idea de Marx del opio del pueblo. En ambos casos, el tema es que los aspectos estéticos nos desvían de lo importante, y específicamente de los aspectos éticamente relevantes. La belleza nos adormecería en última instancia (y la única capacidad ética del arte sería la capacidad de sacudirnos en ese sentido).

A este respecto, quizás sería bueno decir que cuando estamos hablando de belleza, estamos hablando de belleza. No estamos hablando solamente (aunque tampoco estamos excluyendo) de lo que es agradable o placentero. La belleza va más alla de lo bonito, aunque tampoco habría que menospreciar el agrado.

Lo anterior tiene su importancia, porque creo vuelve algo más plausible la idea central, por lo que creo que la belleza tiene importancia estética. Porque la belleza no es algo que haga aceptable el mundo, algo que sencillamente lo vuelva agradable -y nos haga ver como ‘bueno’ lo que éticamente no lo es. Cuando efectivamente se siente la belleza, la experiencia es, en verdad, intolerable. Porque nada en el mundo da la talla de lo que es propiamente bello.

Para decirlo en palabras algo burdas: No nos merecemos a Bach. El mundo que se nos ofrece en esa música (y el lector puede pensar en cualquier música que le haya producido ese efecto) es incomparablemente mejor que el que nos toca vivir. Y esto no es solamente válido para, usando vieja terminología del siglo XVIII, lo que tiene que ver con lo sublime, sino también con lo simplemente plancentero. Para abusar de imágenes que no son muy correctas, tampoco nos merecemos a Bocherini para el caso. Las cosas que son bellas no justifican el mundo, lo que hacen es mostrarnos lo que hay más allá de él.

En ese sentido, la belleza sí tiene una importancia puramente ética: la de mostrarnos un mundo más allá de las miserias del que vivimos. Y por el otro, por el hecho de que efectivamente la belleza existe, un mundo al que se puede aspirar, o por lo menos al que uno se puede acercar.

La envidia no será sana, pero difícil resulta negar que envidiar a los físicos a veces tiene sentido

De la edición del 25 de Enero recién pasado del Economist:

Hablando de físicos intentando revisar las ideas de gravitación de Einstein, y que tienen la idea que podrían tener algunas limitaciones, entonces entra a discutir el principio de equivalencia (o sea, la idea que todos los cuerpos aceleran a la misma tasa, sin importar su masa). Y más precisamente dice lo siguiente:

According to general relativity, because the Earth and the moon orbit the sun, they should “fall” towards it at the same rate, in the same way as Galileo’s balls fell to the ground. By repeatedly measuring the distance between them, scientists can calculate the orbits of the Earth and the moon around the sun relative to each other.

If the equivalence principle were violated, the moon’s orbit around the Earth would appear skewed, either towards or away from the sun. So far, Dr Murphy told the conference, these experiments have merely confirmed the equivalence principle to one part in 10 trillion. Dr Murphy and his colleagues hope that even more precise measurements could ultimately show general relativity to be only approximately correct. This would usher in a new revolution in physics.

Una teoría que se ve confirmada hasta una parte en 10 trillones. Está bien que la sociológica, por el tema que discute, no pueda -no deba- tener ese tipo de teorías; que seguir el camino de la física no sea un buen camino para la sociología (no vamos a entrar ahora en toda la discusión sobre el carácter de las teorías en nuestra disciplina). Pero si a alguien no le entra algo de envidia por el tipo de teorías que son posibles en otras disciplinas, por un trabajo que pueda llegar a esa precisión y a ese éxito, entonces -bueno, en mi humilde opinión- no tiene mucho interés por la sociología, por el conocimiento de los asuntos sociales (*).

(*) La humildad de las opiniones no tiene nada que ver, en mi nuevamente humilde opinión, con lo rotundo con que se las afirme. Lo primero tiene que ver con el reconocimiento de la posibilidad de equivocarse, lo segundo tiene que ver con que cuando uno afirma algo, efectivamente lo está afirmando.

Pasando por una fase musical

Como, una vez más, me he dado cuenta que escuchar al bueno de Joseph Haydn se encuentre entre las cosas más gloriosas que una persona puede hacer, decidido he que no estaría de más volver a ocuparme de la música clásica. Y por tanto que hay cosas que tengo que escuchar o conseguirme -de hecho, podría volver a mis viejas ideas de coleccionista y volver a pensar en mi discoteca ideal.

Medievales y renacentistas.
Conseguirse más de Byrd, y de los polifonistas (algún día habría que ver como es Machaut por ejemplo).

Monteverdi.
Todavía te faltan madrigales, y debieras conseguirte Zefiro Torna. Y quizás escuchar alguna de las otras operas no estaría de más

Corelli.
No escribió tanto pero todo fue fenómeno. Y no es tanto lo que falta, así que conseguirse los otros opus.

Handel.
Eh, alguna vez las tuve, pero debiera volver a escuchar la música de los fuegos de artificio y la suite del agua. No estará de más escuchar música de reyes creo.

Bach.
Debiera volver a conseguirme música coral. La Pasión es una maravilla y escuchar algunas cantatas. Y te quedaste sin ninguna suite ni ningún concierto (con lo bueno que son los de violín). En fin, me quedan muchas cosas. O quizás conseguirme la edición total barata.

Scarlatti.
Todo Scarlatti es bueno. Todo Scarlatti debieras tener.

Gluck.
Si te gusto Alceste y Orfeo, que es todo lo que has escuchado de Gluck, no estará de más conseguirse el resto (nota, las versiones de Gardiner son decentes)

Haydn.
De hecho, no estamos tan mal. Tenemos buena parte de las sinfonías, todos los cuartetos. Pudiera conseguirme mas obras para piano solo y tríos para piano. Y escuchar Las Estaciones. Y quizás conseguirme más versiones. Haydn es el único, en realidad, compositor del cual me interesa el tema de versiones.

Mozart.
Recuperar la 40 y la 41! Y recuperar las operas! En particular la Flauta! Y el quinteto de clarinete! (y varias otras cosas que ahí están esperando a decir verdad, tanto tiempo que no escucho el trío para cuerdas por ejemplo)

Beethoven.
Eh, las sinfonías de nuevo! (la versión de Furtwangler de la 9ª es casi perfecta, pero no se puede vivir sólo de la 9ª, al menos la 3ª no estaría de más). Y más cuartetos -aunque ya tengo los que más me gustan también. Y cosas aquí por allá. En realidad, tengo que armarla de nuevo.

Románticos.
Siempre los he abandonado. Quizás sería tiempo de explorarlos de nuevo. Capaz que termine por gustarme Brahms en esta vuelta.

Y lo que si debiera hacer es explorar de nuevo Mahler y Wagner.

Vieneses.
Haz reducido Schonberg y Webern a nada. Y los muchachos son buenos (al menos Schonberg tiene algunas piezas bien impresionantes).

Shostakovich.
Bueno, si te gustaron los cuartetos de cuerda, quizás debieras explorar otras cosas.

Ligeti.
La consigna es sencilla: Todo Ligeti. Si Sony y Teldec tuvieron la amabilidad de hacer una edición con todas sus obras, habrá que aprovechar.

Y por ahora eso es lo que se me ocurre. Y si, debiera hacer mi discoteca ideal.

(Y no estará de más concluir como se inicio: no hay música mejor que los cuartetos de Haydn)

Mas maravillas de Google

Todo partió, al menos para mí, tan inocentemente como tener una cuenta gmail. Y de pronto, revisando mi correo hoy, me fijo en una opción “spreadsheets” ¿Opción spreadsheets?. K, hago click en ella y ¿con que me encuentro? Con que puedo crear pequeñas planillas de cálculo en el servicio, tenerlas siempre disponibles y poder compartirlas o trabajarlas con cualquiera. Que es, en realidad, una maravilla (abierta en Labs el 6 de Junio)

Y entonces me di una vuelta por google labs. Y, bueno, los muchachos de Google son lo mas mejor (Google Notebooks se ve interesante).

Y Google continua haciendo cosas maravillosas.

Porque ahora, bueno es un beta cerrado aunque se supone que debieran abrirlo pronto, tienen un servicio para crear y tener páginas personales.

Que sería de uno sin San Google. E-mail, Google News, Google Desktop, Google Maps (y también existe Google Mars, que son mapas de Marte), y tanta otra cosa que estos muchachos han desarrollado.

Un gran día

Me imagino que a nadie (bueno al menos sé de 2 personas) en nuestro querido país la noticia que aparece en el link le parecerá interesante. Pero al menos para mí, ya puedo preveer horas de entretención.

Europa Universalis III -el sucesor al mejor juego del mundo (a veces no es necesario hacer matices supongo) fue anunciado. Ahora, supongo que la idea de dirigir los destinos de casi cualquier país entre 1453 y 1780 (más o menos) usando un diseño que -con sus dificultades- es la mejor simulación de los problemas que implicaba dirigir un país en esa epoca en el mercado, y que permite largos juegos en multiplayer (con todas las maquinaciones diplomáticas que posibilita), no le parecerá a nadie interesante. En fin, es su perdida. Para cualquiera que le interesen los juegos de computador y le interesa el período de la modernidad temprana es muy interesante*

*Por cierto, no tengo la menor idea de si la población que reúne ambas características supera las 10 personas en nuestro país, pero en fin.

Blue Marble

En realidad, no es la gran novedad -y además ha sido suficientemente promocionado en prensa- pero de todas formas me parece interesante. La NASA tiene muchas imágenes del planeta pero lo último fue -usando observaciones por satélite- producir imágenes de todo un año del planeta: O sea, ir viendo como cambia la faz del planeta durante todo un año. La imagen del vínculo es la Tierra en Enero del 2004.

Pero dejemos hablar a la NASA: ‘In 2002, NASA produced the Blue Marble, the most detailed true-color image of the Earth’s surface ever produced. Using data from NASA’s Terra satellite, scientists and data visualizers stitched together four months of observations of the land surface, coastal oceans, sea ice, and clouds into a seamless, photo-like mosaic of every square kilometer (.386 square mile) of our planet. In October 2005, the creators of the Blue Marble released a new version of the spectacular image collection that provides a full year’s worth of monthly observations with twice the level of detail as the original. The new collection is called the Blue Marble: Next Generation’

Uno puede decir que en este epoca de Google Earth ese tipo de cosas no tiene tanta importancia. Pero he de reconocer que me gustan las imágenes me gustan. En última instancia, y con todo lo cliché que pueda sonar, me dan una mejor idea de la majestuosidad de nuestro pequeño planeta.