A propósito de la encuesta Bicentenario (II) De familias y religión

En fin, entre otras cosas en el tintero se me había olvidado hacer algunos comentarios sobre el tema de la encuesta Bicentenario. Y así, antes que pase más tiempo, algunos puntos sobre los temas ‘valóricos’, o sea familia y religión.

Lo primero es que, definitivamente, al parecer los chilenos entienden que la respuesta ‘liberal, tolerante’ es la buena respuesta. En general, cuando se les insta a reconocer un deber social o se les pregunta si aconsejarían a alguien a acercarse a la ley, los porcentajes son relativamente bajos (o al menos muestran discusión). El 29% cree que los padres deben permanecer juntos por los hijos aunque la relación no esté bien, el 30% aconsejaría a sus hijos no tener relaciones antes de casarse, un 42% aconsejaría a sus hijos no convivir antes de casarse (*).

Ahora, ¿donde hay grandes mayorías? En una parte, con declaraciones que son parte de la ética liberal (por ejemplo, no engañe a su pareja, que es parte de respetar al otro y cumplimiento de los compromisos). Por otra parte, en la familia.

En ese 84% que dice que hay que permanecer en contacto con la familia cercana, aun cuando no tengan mucho en común. El 67% que dice lo mismo con la familia más lejana (**), el 77% que dice que el matrimonio es un compromiso para toda la vida.

Ahora, hay que entender lo que dicen esas declaraciones. Lo peor que se podría hacer sería pensarlas como un núcleo de opinión conservadora. Lo que todas las declaraciones dicen es el deseo y preferencia por la permanencia de las relaciones familiares (estar en contacto, matrimonio toda la vida). Lo que nos dicen es de la familia como centro de la subjetividad, como núcleo central de las relaciones humanas (las personas lo pasan mejor en familia que con sus amigos 70%). En otras palabras, es una familia que no se ordena en torno al deber social, a las funciones de socialización, sino que se ordena en torno a un cierto tipo de relación interpersonal. En última instancia, es el sueño del amor incondicional (***).

Los datos sobre religión siguen una lógica parecida: los chilenos son creyentes, pero definitivamente la religión es un asunto privado (es un asunto en el que intentar convencer no es bien visto). 94% cree en Dios (sin duda alguna), 75% no duda en la existencia de milagros, un 61% dice que Dios es tanto o más importante que su familia.

Por otra parte, un 81% dice preferir que sus hijos decidan en esas cosas por su cuenta (sin que ellos influyan) y sólo un 35% dice que da testimonio de su fe. UN 75% piensa que no es necesaria la religión para tener una vida moralmente buena.

En otras palabras, la religión es buena pero no creo que deba intentar que otros la sigan. Y si otros no la siguen, bueno, tampoco es tan terrible. Los mismos temas de debilitamiento del deber, y en particular de las autoridades paternas siguen presentes.

Ahora, con el tema de la religión podemos -de hecho- concluir con otro punto: Los chilenos pueden ser ‘tradicionalistas’, y en ese sentido conservadores (religiosos, familiares etc.) y al mismo tiempo -y sin contradicción- ‘tolerantes’, y en ese sentido liberales (no hay derecho a imponer cosas). La combinación que realiza la población no indica contradicción, ni una posición intermedia, ni nada de eso.

Pero eso es, finalmente, obvio: Lo contrario de conservador no es liberal, es ser innovador. Lo contrario de liberal no es conservador, es ser autoritario.


(*) Lo interesante de estas cifras es que los padres no parecen tener derecho siquiera al consejo. Ya claramente no a la imposición -hipótesis que parece tan extraña que no fue enunciada siquiera en la encuesta.
(**) El hecho que familia más lejana sean tíos, sobrinos o primos es de interés. Uno pudiera decir que -no es extraño el porcentaje dado que, en verdad, son más bien cercanos. Pero la declaración que es parte del núcleo familiar cercano esas relaciones ya muestra un grado importante de relevancia de la familia. Sea como sea, el dato ya muestra lo relevante de la familia.
(***) Pero, ¿acaso las personas no dicen que los padres pueden separarse a pesar que hayan niños? Y claro, la relación de pareja es -precisamente- la relación que no es incondicional. No tendría sentido preguntar por ‘puede abandonar un padre / madre a su hijo aunque se lleven mal’ porque esa relación se asume y se demanda como incondicional. Sería interesante saber en que lugar queda la relación fraterna. Yo tendería a pensar que se la coloca en el lado de las cosas incondicionales.

Bookmark the permalink.

Agregar un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.