El proceso del análisis cualitativo

Terminando el curso de metodología cualitativa escribí algunas notas en torno al análisis cualitativo, y no estará de más adaptarlas para una entrada del blog.

Si uno quisiera, como a veces es útil al trabajar sobre metodología, reducir y simplificar al máximo las cosas, bien se puede decir que el análisis cualitativo está compuesto de 3 momentos, que procederemos a detallar brevemente a continuación:

  1. El momento de extracción de información.
  2. El momento de construcción de relaciones.
  3. El momento de interpretación del sentido.

El momento de Extracción de Información.

Este es un momento que es fácil pasar por alto, especialmente cuando se requiere poco tiempo para hacer el análisis (que es muy común en la práctica). El hecho que estemos predispuestos a encontrar significados en el habla de las personas, habilidad que  es consustancial a operar en la vida cotidiana, hace que el trabajo de extracción sistemática de la información cualitativa sea muchas veces no tomado en cuenta: Prontamente, y no pocas veces durante la ejecución del terreno, ya generamos interpretaciones y conclusiones. Por eso mismo, un momento de extracción sistemática es incluso más necesario: Al fin y al cabo, el problema no es tanto que la interpretación ‘inmediata’ esté equivocada como suele ser extremadamente incompleta.

Es necesario siempre una lectura atenta y minuciosa del texto (o imagen o mapa o lo que sea que estemos analizando). Párrafo por párrafo, oración por oración, y en general unidad de sentido por unidad de sentido. Una lectura minuciosa que debiera plasmarse, en lo posible, una codificación detallada. Si bien los códigos posteriormente normalmente se agrupan es relevante que en la primera lectura estar muy atento a las diversos significados que aparecen en un habla determinada.

En una sola oración hay muchos significados y oposiciones, y ver como cada una de ellas se desenvuelve y qué función ocupan en relación al texto es relevante. Pocas veces es posible analizar en profundidad y detalle cada elemento del habla de las entrevistas, pero en la medida en que uno se acerca a  ese nivel es que se entiende lo que el sujeto quiere decir. No hay que olvidar que una buena hipótesis de trabajo en relación al discurso analizado es que todo en el habla es significativo.

El momento de construcción de relaciones.

Un conjunto de códigos no representa un análisis. Los códigos están relacionados entre sí: Desde que se dicen conjuntamente hasta que tienen relaciones lógicas entre ellos (de oposición, de implicancia, de parte / todo etc.). Una vez obtenidos los códigos entonces el siguiente momento requiere hacerlos jugar entre sí.

Es importante en este sentido recalcar lo siguiente: Aunque estamos presentando los momentos de forma secuencial (primero se extrae, luego se construyen relaciones), en el análisis real existe retroalimentación: Bien puede ser que una razón por la cual no puedo relacionar un código con otros sea simplemente que éste no era completamente adecuado (algún matiz de significado se perdió al codificarlo de esa forma, se reunieron bajo un código frases que quizás sería mejor separar, y viceversa). Ahora, no hay que olvidar que la dificultad puede ser en sí parte del discurso, y por lo tanto el código bien puede mantenerse como tal -pero revisar cómo engarzan los códigos entre sí no deja de ser relevante en la tarea de entender el discurso que analizamos.

Cómo establecer relaciones entre códigos difiere entre las múltiples formas de realizar análisis. Ahora bien, las siguientes observaciones pueden tener alguna utilidad sobre estas relaciones

  • La relación puede ser directa (en una frase están los dos códigos) o indirecta (hay una relación de significado entre códigos que no aparece en la misma frase); sin embargo la relación siempre debe tener evidencia en el texto (que puede ser una o varias citas). Si el analista intenta ejemplificar la relación y tiene dificultades para hacerlo eso implica que es útil revisar esa relación
  • Las relaciones deben cubrir las diversas áreas. Si tengo varios esquemas de relaciones entre códigos en que cada uno cubre un área determinada es necesario hacer jugar esos esquemas entre sí. Lo que no resulta posible es simplemente dejar separados las diversas partes del discurso. En principio, una de las ideas que sirve como hipótesis de base es que estamos ante un discurso integrado.

El momento de interpretación de sentido.

Para poder, finalmente, comprender a un grupo es necesario interpretar el conjunto de lo que se dice. La pregunta central es ¿desde qué perspectiva, desde qué posición es razonable decir todas las cosas que se dicen? Si la idea del momento relacional es construir un esquema que permita ver cómo se integran los diversos elementos; la idea de la interpretación es encontrar el actor, el hablante que hace que esa integración sea posible. Implica pensar en quién sería el que construiría las relaciones de ese modo. En otras palabras, interpretar implica, de algún modo, pasar del texto dicho al actor que dice.

Esto implica dos cosas que es importante evitar cuando se realiza la interpretación:

  • La interpretación no es el resumen de lo dicho. Se podría decir que yo he ‘resumido’ la información que entrega el grupo en el momento de extracción (en el cual reduzco todo lo que se dice a un conjunto más reducido de códigos). En el resumen no hay un actor que ‘produzca’ el discurso, está el discurso producido; y la interpretación es, en cierto sentido, buscar al actor detrás del discurso, buscar al productor y no al producto. Es el trabajo del actor el que hace que un discurso sea un discurso (incluyendo en él sus coherencias y sus conflictos)[1].
  • La interpretación debe recordar quién es el sujeto que habla. Y es importante diferenciar entre lo que el sujeto expresa y lo que dice el sujeto de sí a través de sus expresiones. En particular, el sujeto expresa observaciones de diversas situaciones y actores. No es la tarea del analista ponerse al nivel de esas observaciones, porque de esas observaciones no tiene evidencia. Su evidencia es en relación al habla del sujeto, no de lo que el sujeto está hablando. Si un grupo X dice ‘lo que pasa es que en Y sucede ta cosa’ no sabemos nada de Y, sabemos de lo que X dice de Y. Por cierto, lo que dicen de Y puede ser perfectamente adecuado (los grupos que investigamos son tan observadores como el investigador y tienen sus propias formas de obtener conocimiento de la vida social); pero ello no es necesario. De hecho la incomprensión entre grupos (que lo que X dice Y no es necesariamente adecuado para entender a Y) es algo que regularmente ocurre en el campo de la vida social (y de lo cual los investigadores no están exentos, dado que ellos son también son unos X que dicen unas cosas de unos Y, sus investigados). Pero más allá de lo que el habla de X dice de Y, el habla de X siempre dice algo de X, y es eso lo que nos interesa.

Una admonición final.

Lo que hemos hecho es una simplificación, una burda simplificación, del proceso de análisis Nunca estará de más recordar que en el análisis real no se siguen estos momentos de forma secuencial, y que se confunden entre sí. Pero, recordando al Wittgenstein del Tractatus: a veces es necesario subir por una escalera que, una vez llegados al punto que nos interesa, resulta útil, pero para llegar la escalera era requerida. Esta diferenciación, por cierto, no pasa más allá de ser un intento de escalera.

Es central, creo, recordar en este sentido que el trabajo de investigación, si se hace bien, requiere un continuo ir y venir entre momentos. El significado y sentido no se lee directamente ni de una sola vez, sino que requiere ir observando y analizado continuamente y sólo volviendo sobre los propios pasos se puede, finalmente, obtener una interpretación que dé cuenta adecuada de lo que los sujetos dicen.

 


[1] Por cierto, esto, como todas las cosas que se han planteado en estas notas, implica una teoría. No estará de más mencionar que hay teorías que tienen la relación al revés: Que el discurso es el que produce al actor. Entrar en la discusión y crítica de ellas nos llevaría en otra dirección. Pero en aras de mencionar las diversas perspectivas no se puede dejar de mencionar dicha posición.

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