Opacidad y sentido en la vida social

Algunas afirmaciones -que dejaremos ahora sólo como ideas y nos ahorraremos el tedio de desarrollar(*).

1) La vida social, las interacciones, están compuestas por significados. No existe tal cosa como la interacción no significativa. Esa es la base de todas las técnicas cualitativas: encontrar el significado.
2) Ahora, la parte significativa de la vida social es, finalmente, transparente para los actores. Pueden que no tengan claridad ni sean muy duchos al explicitar el tema, pero sí conocen los significados sociales de las prácticas. En última instancia, si los actores estiman que los significados de sus prácticas son X, es que son X. Si no lo supieran, no podrían ser los significados de esas prácticas.
3) Las prácticas de los otros, sus significados, son opacos para uno. Pero de las propias prácticas no.
4) Pero si bien la vida social puede estar constituida significativamente, no esta compuesta sólo por significados. El entramado de las acciones y de sus consecuencias puede estar lleno de significaciones culturales, pero sus efectos no se reducen a la cultura.
5) Ese entramado puede ser transparente -conocido- o puede ser opaco. Pero no tiene ninguna necesidad de ser conocido por los actores.

En otras palabras, los sujetos conocen, por decirlo de algún modo, los significados del trabajo, conocer las prácticas y usos que se suponen hay que hacer cuando se busca trabajo. Ahora, cuales son las posibilidades reales de encontrar trabajo, la efectividad de las diversas estrategias, la situación del contexto al respecto es algo que puede o no puede conocerse.

Y de eso me cuelgo para decir que lo cualitativo sirve para estudiar el significado, y que lo cuantitativo sale perfecto para medir el entramado de acciones y consecuencias. Lo cual quiere decir, entonces, que no tiene sentido medir entramados cualitativamente y que no tiene sentido medir significados cuantitativamente. Por lo que, siguiendo uno de mis prejuicios preferidos, digamos que no al estudio sociólogico de las actitudes.

(*) Cómo se nota a veces que uno escribe los post cerca de las 24:00, entre medio de trabajos diversos, y más como placeholders que otra cosa. En fin.

De la labor de la sociologia

(Y siempre es algo agradable ver el propio nombre impreso. Hoy salió -finalmente y tras un par de años- el libro de metodología con mi pobre articulito sobre análisis de datos cuantitativo*)

Bueno, y al punto de este breve post: La sociogía no es, no debiera ser, la disciplina que explica cualquier cosa a partir de influencias sociales; es, o debiera ser, la disciplina que explica las cosas sociales. Creo que le podemos echar la culpa a Durkheim cuando, queriendo instalar la disciplina, escribió El Suicidio. Que es, a la vez, el más aburrido de sus textos, y el que inicio toda la lógica que la disciplina depende de decir que todo está causado por lo social. Que, aparte de ser dudoso en sí, o es el punto: Hay un fenómeno interesante que explicar y describir: la sociedad, las interacciones sociales. Pero parece que nunca nos intereso de verdad.

(* Como creo haberlo comentado varias veces durante este día: Ya me estoy preocupando. Una de mis pocas publicaciones es sobre metodología. Hago un curso sobre metodología. Me contratan como ‘experto estadístico’ o ‘metodológico’. Y ni siquiera me gusta, como tal, el tema. Desde hace mucho tiempo pienso que la metodología no tiene sentido aparte de los temas concretos; y desde hace como diez años pienso que la forma en que nos pasan estadística a los sociólogos, que es básicamente saber usar el SPSS, no implica que uno sepa nada, pero nada, de estadística. Ser contratado como ‘estadístico’ cuando a duras penas se pedir unos análisis de datos y entender las salidas es muy, pero muy raro. En todo caso, algo tengo que hacer antes de quedar definitivamente pegado como metodológo).

Del fracaso de la sociología

Por alguna extraña razón, tengo un cierto impulso a criticar la sociología de manera recurrente. Siendo hoy 2 de Noviembre de 2006, la crítica sigue la siguiente forma:

No hubo que esperar a la sociología para tener discursos racionales sobre la sociedad. En realidad, me refiero a que antes de la sociología había discursos que no fueran sólo morales sobre la vida social (¿que es bueno? ¿que es legítimo?) sino que también -y a veces sólo- discutieran sobre como funciona. Y existía toda una larga tradición para observar la vida social como algo que es producido por los seres humanos y no por la divina providencia. O sea, un discurso no trascendente sobre la vida social, sino ‘naturalista’ -en el sentido que busca causas naturales para los fenómenos de la vida social.

Digamos, para usar un texto que a los sociólogos suele gustarle y del cual suelen apropiarse, La Democracia en América de Tocqueville. De hecho, ese texto no es sociología -no usa ninguna de las bases conceptuales de la disciplina a decir verdad (tradición / modernidad; el concepto mismo de sociedad etc.) Nos apropiamos de él simplemente porque nos parece muy interesante, pero el caso es que -aparte de alguna forma de orgullo disciplinar- un texto no se convierte en parte de la sociología, en producto de la sociología, sencillamente porque los sociólogos encuentran provechoso leerlo. Al fin y al cabo, muchos encuentran provechoso leerlo.

Ahora, dado que era posible sin sociología decir muchas cosas interesantes, muchas cosas razonables, y muchas cosas verosímiles (por no decir verdaderas) sobre la vida social, ¿que aporto la sociología?

Y vamos a ser más precisos. Con aporte de la sociología no nos vamos sólo a referir a lo que los sociólogos pueden haber aportado, sino a sus aportes que requieren del instrumental de la disciplina de la sociología, de sus conceptos, métodos y formas. En otras palabras, lo que va más allá de Tocqueville. El aporte de la sociología, entonces, puede pensarse como todo aquel aporte al conocimiento de la vida social que no hubiera sido entendible por Tocqueville -que hubiera requerido que Tocqueville se dedicara a estudiar el asunto. Todos los aportes que Tocqueville pudiera haber entendido sin mayores problemas, digamos que uno puede pensar que Tocqueville se dedicara a leer el texto y pudiera seguirlo, no requieren de la sociología.

Bajo ese barómetro dudo mucho que tengamos de hecho algún aporte de la sociología. ¿Que conocimiento ha aportado la sociología? ¿Que cosas sabemos de lo que pasa en la vida social que podamos decir se le deba a la sociología? No creo que mucho. Puedo pensar en lo que ha aportado la antropología, incluso la vilipendiada economía, pero de sociología no mucho. Creo que, de hecho, el principal aporte de la sociología fue su influencia en la historia -la cual sí ha aportado al conocimiento.

De hecho, hoy 2 de Noviembre, se me ocurre que quizás Bourdieu (La Distinción, Las Estructuras Sociales de la Economía, Las Reglas del Arte) puede ser un aporte real al conocimiento de la vida social, y que es un conocimiento que requiere de la sociología como tal. Y quizás otras cosas pueden pensarse como aportes (las redes). Buena parte de la sociología, y de lo que pasa como aporte de la sociología, ha consistido en decir ‘para estudiar esto se requiere de una aproximación social’, ‘tal ámbito es influenciado socialmente’, pero hasta que no quede claro en que consiste esa aproximación, que es lo que se puede decir desde la sociedad, lo que tenemos es un manifiesto pero no un aporte al conocimiento. Como manifiesto y como recordatorio puede ser útil, pero como aporte al conocimiento de la vida social sigue siendo nulo. Es un llamado a realizar una tarea que puede ser útil, pero no es la realización de esa tarea.

En ese sentido, y en general, no creo que hayamos avanzado mucho más allá de lo que un discurso ‘naturalista’ (pero no sociológico) sobre la sociedad pueda haber dicho. Al fin y al cabo, y volviendo al ejemplo inicial, ¿la sociología ha producido una interpretación y una descripción de una sociedad que sea claramente mejor que lo que podía hacer Tocqueville antes que la disciplina apareciera? No me parece para nada claro, y mi prejuicio personal es que -de hecho- no es así.

Auto-referencialidad y autopoiesis en Luhmann

‘For a theory of autopoietic systems, by contrast, the pre-eminent question is: How does one get from one elemental event to the next? Here, the basic problem lies not in repetition, but in connectivity (Social Systems, Niklas Luhmann, p: 36 Stanford University Press, ed 1995)

‘Their autopoiesis is their self-reproduction, whereas their observation orients itself to distinctions and operates with designations. This is how a communicative system, in which communication trigers communication, reproduces itself’ (Social Systems, Niklas Luhmann, p: 36 Stanford University Press, ed 1995)

El problema de Luhmann es, a mi entender, que tiene mucho más claro el primer tema -la conectividad- que el segundo -el gatillo. Ni siquiera tengo tan claro que efectivamente los distinga.

Porque una cosa es la auto-referencialidad de los sistemas de comunicación: Que las comunicaciones sólo se conecten con comunicaciones (del mismo modo que los pensamientos se enlazan con pensamientos). Y Luhmann desarrolla latamente el tema de la importancia de esas conexiones, de la necesidad de que estas se produzcan para que el sistema se reproduzca. O sea, en torno a la conectividad hay todo un discurso y una argumentación en el autor.

Pero lo que no es claro, lo que no me acuerdo que defienda tan bien, es el hecho -que es necesario también para poder hablar de autopoiesis- de que la comunicación produzca comunicación. No tan sólo que lo único que puede conectarse con una comunicación es otra comunicación, sino que las comunicaciones gatillen comunicaciones. Todo el centro del concepto de autopoiesis en Maturana y Varela está precisamente en el tema de la producción: Que los robles producen nuevos robles, que los conejos producen conejos (y que las máquinas no producen máquinas). Ahora, ¿las comunicaciones producen comunicaciones? Tengo la impresión que eso no queda ni claro en Luhmann.

A propósito de organizaciones y excelencias

Debido a asuntos laborales, en el último tiempo me he tenido que dedicar al estudio de las organizaciones. Y una de las cosas que me han llamado la atención es toda la literatura (y demanda comercial) por búsqueda de la excelencia y búsqueda de -finalmente- comportamiento ‘estrella’ por parte de las personas que actúan en las organizaciones.

Pero ¿la organización ‘excelente’ no debiera, ser, precisamente la que no requiere personas (o desempeño) ‘excelente? La buena organización debiera ser la que produce resultados incluso con mediocres a cargo, la que no depende de la excelencia personal de su personal.

De hecho, pienso en el ejército romano. Una de las características de la organización militar romana (*) es que, de hecho, sus tácticas eran lo suficientemente decentes para que lograran victorias incluso con generales bastante limitados. Por cierto que un buen general podía lograr grandes cosas, pero los romanos no necesitaban a los grandes generales. La organización obtenía buenos resultados con, bueno, casi cualquiera. Y eso es una seña, creo, de una organización bien diseñada (**).

(*) No se si lo he dicho en otras ocasiones, pero también se puede decir ahora: El estudio sociológico de las organizaciones militares es asunto bastante interesante.
(**) Cosa que también creo de otros diseños, digamos la constitución de Estados Unidos.

Más investigaciones decentes

Para el tema del curso de metodología se me ha olvidado poner más textos.

  1. La Distinción, Bourdieu. ¿Cómo demonios se me olvidó? Es entretenido, tiene una muy buena discusión de metodología en anexo y es una muy buena investigación.
  2. Alguna investigación de Panel, y como los ingleses hacen millones de esos estudios, alguno inglés. Pensemos en el British Household Panel Study (que además tiene bastantes papers para bajar)
  3. Dado lo que me interesa de sociología histórica, y como estos pobres cabros nunca van a ver algo del tema, y es una forma de investigar, digamos Barrington Moore (porqué está en castellano, Skockpol podría ser interesante si encuentro algo traducido).
  4. Inglehart para estudios internacionales (y además si los datos efectivamente son conseguibles, pudiera estar bien).
  5. Encuestas Políticas: alguna del CEP (base disponible en Internet y los informes son decentes y detallados, y además discuten sus asuntos metodológicos)
  6. Encuesta de Empleo -estudio longitudinal y además, por el hecho de haber cambiado de metodología recientemente, es interesante desde el punto de vista metodológico.

Y con eso llevaríamos como 13 estudios, unos cuantos más y podríamos tener lo necesario.

A propósito del clientelismo

La semana pasada escuché un comentario a propósito de una iniciativa de una empresa en México. Bueno, los muchachos -que están en el negocio de la construcción- han desarrollado toda una serie de servicios adicionales (por ejemplo crédito) para grupos de bajos ingresos, abandonados por el mercado.

Ahora, no es la iniciativa como tal la que voy a comentar, y menos nombrar, sino el hecho que -desde la perspectiva de la empresa- su principal enemigo eran los subsidios estatales. Y esto porque los subsidios se entregaban para construir clientelismo (las personas que recibían dinero quedaban en las redes de los políticos que las entregaban) y por tanto iban en contra de las iniciativas de ’emprendimiento’, que era lo que la iniciativa intentaba desarrollar.

Sin embargo, las acciones de la empresa son -directamente- una forma de clientelismo: Poner tal y tal servicio (facilitar el acceso al crédito es una forma de subsidio) de forma tal que estas personas se transformen en ‘clientes’ (en personas leales a la empresa, que les resulte difícil abandonar el sistema). Si el mal del clientelismo político es que las personas pierden autonomía y quedan sujetas al político, ¿el bien de la mirada de cliente en el ámbito privado es que las personas sean leales y continuen con la empresa -i.e pierdan autonomía y queden sujetas a la empresa?

En este punto recordé la vieja distinción de Hirschman sobre salida y voz. Y cómo los mismos comportamientos (salida) es visto como prácticamente traición en un caso (la política) y en otro es lo esperado (economía). Casi pudieramos definir el ámbito económico aquel donde salida es la opción esperada y política donde voz es la opción esperada. Resulta interesante que el clientelismo (construcción de lealtad y, por tanto, disminuir la probabilidad de salida) se vea tan positivo en el mundo privado al ser -al decir de Hirschman- la implantación de un criterio político en ese ámbito.

Ideas para la segunda versión del curso de Metodología

Es posible, no es seguro pero es posible, que el próximo año tenga de nuevo que hacer el curso de Metodología. Un curso que, como ya lo había planteado en su momento, hay que modificar.

Ahora, siguen siendo cierto que:

  1. Pasar la ‘teoría’ de la metodología me parece absurdo. Sé ahora que es necesario (sin conocer bien el manual no hay forma de poder obviar el manual), pero sigue siendo algo desagradable en términos personale.
  2. Pasar la metodología como práctica a pobres alumnos que recién están empezando bueno, es absurdo también. Pero no es absurdo mostrar la buena práctica.
  3. Si de hacer ejercicios se trata, hay que realizar ejercicios pequeños, evaluados y que se realicen en clases.

En otras palabras, habria que aprovechar que el curso tiene 2 bloques y 1 ayudantía para dividir la tarea de la siguiente forma:

  • Bloque I: La teoría de la metodología. Todos los conceptos, recomendaciones, ideas que -bueno- el manual dice que hay que tener en cuenta.
  • Bloque II: La práctica de la metodología. Elegir unas 15/16 buenas investigaciones que muestren un poco cómo se hace realmente el asunto.
  • Ayudantía: Ejercicios (también se pueden hacer algunos ejercicios en catédra). Los ejercicios debieran ser independientes para permitir que las personas no se vean perjudicadas por un primer problema básico.

Ahora, y cómo lo que me parece más interesante (y a lo que espero poder dedicarle más tiempo si efectivamente realizo el curso) es la elección de las 15-16 investigaciones, entonces un primer listado:

  1. PNUD diría el Informe 1998 y el 2006.
  2. El Informe de la Decencia. Será cualitativo y el curso es cuantitativo pero es una muy buena investigación que merece ser conocida (y además es un muy buen ejemplo de cómo hacer una buena investigación cuando tus ideas iniciales no muestran ser muy fructíferas, y como ir mucho más allá -en ese caso- del simple ‘no funcionó la hipótesis’)
  3. Getting a Job de Granovetter (habría que traducirlo, pero sirve para mostrar cómo se pueden hacer cosas interesantes sin necesidad de mucho aparato estadístico)
  4. Encuesta CASEN (de cómo funciona la investigación a gran escala, como ejemplo de los estudios períodicos, oficiales y todo eso) O quizás se podría usar la encuesta del CONACE -que tiene un buen adjunto metodológico
  5. Axelrod y el Tit-for-Tat. Para mostrar como se puede discutir en ciencias sociales a punta de simulaciones con computadores (además es entretenido y les puede servir para conocer dilemas del prisionero y esas cosas)
  6. Usos del Tiempo. No estoy seguro de sí usar la chilena, pero quizás la alemana y la australiana puedan servir. Para salir de la idea que hacer encuestas es preguntar actitudes. Y ver en particular como todos los problemas metodológicos son indisolubles de los problemas conceptuales y prácticos.
  7. Para usar un clásico, el American Soldier pudiera ser (traduciendo lo que corresponda y se use)

Hmm, se me ocurren otras pero serían quizás demasiado subjetivas, habra que discutir con otras personas el sistema.

Una buena cita -en mi pobre entender

La cita es de Charles Tilly (y si usted no sabe quien es Tilly bueno sería que lo averiguara, el tipo es muy interesante). Pero empecemos con la cita:

‘Those attractions [las de encontrar variaciones] have, unhappily, tempted social scientists into some oftheir greatest technical abuses. There is the abuse of the Great Blender, in which we take numerical observationson a hundred-odd national states, made comparable by the magic fact of appearing in parallel columns of a statistical handbook, and run multiple regressions or factor analysis in order to discern the dimensiones of development, modernity, of political instability, or of someother equally ill-defined global concept. There is the abuse of the Ersatz Laboratory, in which surveys teams establish themselves in a number of different countries, translate a common questionnaire into the various local languages, send out interviewers to ask the questions of presumably comparable samples of individuals or households in each country, code up their results into standard categories, then pool the information thus manufactured into an analysis of cross-cultural variation in the relationship between X and Y, with Z controlled. Let us not forget the abuse of the Cultural Checkerboard, in which hired graduate students read stacks of ethnographic articles and monographs, recording for each ‘society’ encountered the presence or abscence of patrilocal residence, early weaning, male puberty rituals, couvade, and dozens of other cultural traits, then transform their judgments into holes in Hollerith cards, so that someone else can run statistical analysis to determine either which ‘societies’ resemble each other most, or which cultural traits vary together’ (p 116-117 de Big structures, large processes, huge comparisons, Russel Sage, 1984).

No es que Tilly diga que los estudios cuantitativos comparados no sirvan (de hecho menciona la utilidad de los estudios estandarizados sobre el tiempo), sino la ingenuidad muchas veces de ellos y todas las cosas que olvidan (por ejemplo -y no es lo único- ‘they treat many units whose independence with respect to the characteristics being measured is uncertain, for example, Belgium, Luxembourg, the Netherlands, the German Federal Republic, Switzerland, France and Liechtenstein appear as separate cases in an analysis of the relationship between television viewing and newspaper readership’ (p 118).

En fin, una buena cita de un buen libro.

A propósito de una cita de Luhmann

A veces, uno comete errores flagrantes. Uno de ellos lo cometí hoy al leer un texto de Luhmann (‘La modernidad de la Sociedad Moderna’ en ‘Observaciones de la Modernidad’).

Y entonces aparece la siguiente cita (en nota a pie de página)
‘Ya que Giddens rechaza una explicación sobre ‘diferenciación funcional’, vincula el concepto de sociedad al nivel del Estado nacional y probablemente tampoco diría que la ‘reflexive monitoring of action’ tiene que tener esa consecuencia por una especie de ley histórica; en realidad, sólo queda una explicación a través de la evolución de técnicas de comunicación de amplio alcance. Pero entonces la transición a la modernidad comenzaría con la invención de la escritura, y su primer resultado sería la conciencia pluriétnica surgida en el siglo II a.C en Egipto y Asia Menor’ (p. 20).

Ahora, bueno es que -extrañamente- Luhmann usa algo cercano a un argumento, pero como argumento no resulta tan bueno. Porque, ¿cuál es la razón que la transición a la modernidad no pueda comenzar con la invención de la escritura? (de hecho, es como se puede leer algunas de las tesis de Goody). Pero dar razones es, en todo caso, tan ajeno a Luhmann que bien pudiera perdonarsele que no las usara ahora.

Y sobre la falta de razones:
‘También aquí servirá de ayuda una comparación histórica para obtener distancia. A todas luces, esto ya no tiene nada que ver con la antigua ética europea, por más que hoy haya quién guste de volver a soñar con una sociedad civil ético-política. Esta tradición terminó en el siglo XVII, a más tardar en el XVIII. Al mismo tiempo termina la rivalidad comunicativa entre filosofía y retórica (o también entre historiografía y poesía), que había coaccionado el esquema verdadero/falso u por eso tenía que utilizar los problemas de comunicación para justificar por qué la retórica y la poesía tenían que trabajar con veladas o percibidas ilusiones. Mientras entonces se trataba de amplificación, arriba empleabámos para ello el concepto de absorción de la inseguridad. Sin embargo, el mundo de estas premisas de la comunicación se ha sobrevivido a sí mismo desde todos los puntos de vista. Nada de esto es hoy directamente relevante, y todo intento de reactualización está por eso bajo la sospecha de funciones compensatorias(p 166-167, Ecología de la Ignorancia, negritas JJ).

Y así es como ‘argumenta’ Luhmann: Planteando que -obviamente, como alguién pudiera siquiera pensar lo contrario- los que opinan en contra de él están claramente equivocados (pertenenciendo a tradiciones que desde hace siglos están terminadas, faltaba más). Lo único que se acerca a un argumento es el punto sobre el final de las rivalidades filosofía / retórica, historia / poesía. Y ahora, ¿cuál es la relevancia de esa observación sobre el tema en discusión?

Si así funciona la ‘teoría’ sociológica, no hay mucho que hacer con nuestra disciplina. Alrededor de 200 páginas sobre la sociedad moderna y nada -cero- empiria. Lo más cercano son discusiones sobre lo que se dice sobre la sociedad moderna, una observación sobre el golpe en Rusia el ’91 y otra observación sobre la industria de la moda.

En fin, hay autores peores uno puede pensar.