Sobre la desigualdad en Chile, o de cómo usar los números para esconder las realidades

Hace un par de días decidí efectivamente leer el cuerpo de Economía y Negocios de El Mercurio del domingo recién pasado (5 de noviembre).

Y entonces leo un artículo intitulado ‘El enigma de las diferencias’ con el sub-título de ‘Si todos naciéramos en hogares parecidos y tuviéramos los mismos niveles de escolaridad, la desigualdad del ingreso en Chile se reduciría en menos del 20%’ No suena a mucho. Y por cierto el artículo se inicia con: ‘Se ve hasta entre los hermanos. Comparten no sólo los mismos padres, sino que también el tipo de educación, el entorno social y hasta el entorno físico. Sin embargo, una vez que llegan a adultos, no necesariamente ganarán sueldos parecidos. Es más, las diferencias pueden ser notables’.

Así que ya saben, las diferencias se deben centralmente al talento (o a la suerte), pero esos molestos factores sociales no son tan relevantes. Debe ser muy agradable, cuando uno se encuentra entre los grupos de altos ingresos, que eso se deba al muy alto talento personal.

El caso es que la presentación es, por decir lo menos, algo engañosa. El Indice de Gini (que mide la diferencia de la distribución del ingreso con respecto a una situación de total igualdad) es de alrededor de 0,57 en Chile. Y que si igualamos los hogares y las circunstancias el estudio (realizado por la U de Chile) indicaría que bajaría un 0,17 . O sea un 20% de baja. Nada tan relevante.

Ahora, referirse de esa forma al dato es engañoso. Por ejemplo , siendo el Indice Gini de Chile cerca de 0,57, una disminución a 0 sería ‘sólo’ un 50% Como si quedara otro 50% a bajar todavía. O sea, no siendo posible el 100% decir que el 0, 17 es algo menos de un 20% no sirve.

La disminución del 0,17 es una disminución del 30% de la desigualdad en Chile (eso es 0,17 con respecto a 0,57). Por una parte, los efectos sociales tienen algo más de importancia -y cuando decimos un 30% ya estamos hablando de cosas que tienen relevancia al fin y al cabo. Por otra parte, la disminución del 0,17 no deja de ser importante en términos de la situación de desigualdad.

El artículo del Mercurio (y al parecer el estudio) plantean que ‘Si igualáramos circunstancias, sigue existiendo una varianza en los ingresos sorprendentemente alta, incluso para estándares internacionales’ observa Javier Nuñez. Otra forma de mostrar lo poco relevante de estas cosas.

Ahora, un Gini de 0,4 (el equivalente a una baja de 0,17 partiendo de 0,57) es algo alto, pero no ‘sorprendentemente alto’. Inglaterra e Italia tienen índices de 0,36; Francia 0,327. Estados Unidos -de hecho- tiene uno mayor: 0,46. O sea, dejaríamos de estar entre los países de mayor desigualdad. La igualación de oportunidades no deja de ser relevante.

 

Pasando por una fase musical

Como, una vez más, me he dado cuenta que escuchar al bueno de Joseph Haydn se encuentre entre las cosas más gloriosas que una persona puede hacer, decidido he que no estaría de más volver a ocuparme de la música clásica. Y por tanto que hay cosas que tengo que escuchar o conseguirme -de hecho, podría volver a mis viejas ideas de coleccionista y volver a pensar en mi discoteca ideal.

Medievales y renacentistas.
Conseguirse más de Byrd, y de los polifonistas (algún día habría que ver como es Machaut por ejemplo).

Monteverdi.
Todavía te faltan madrigales, y debieras conseguirte Zefiro Torna. Y quizás escuchar alguna de las otras operas no estaría de más

Corelli.
No escribió tanto pero todo fue fenómeno. Y no es tanto lo que falta, así que conseguirse los otros opus.

Handel.
Eh, alguna vez las tuve, pero debiera volver a escuchar la música de los fuegos de artificio y la suite del agua. No estará de más escuchar música de reyes creo.

Bach.
Debiera volver a conseguirme música coral. La Pasión es una maravilla y escuchar algunas cantatas. Y te quedaste sin ninguna suite ni ningún concierto (con lo bueno que son los de violín). En fin, me quedan muchas cosas. O quizás conseguirme la edición total barata.

Scarlatti.
Todo Scarlatti es bueno. Todo Scarlatti debieras tener.

Gluck.
Si te gusto Alceste y Orfeo, que es todo lo que has escuchado de Gluck, no estará de más conseguirse el resto (nota, las versiones de Gardiner son decentes)

Haydn.
De hecho, no estamos tan mal. Tenemos buena parte de las sinfonías, todos los cuartetos. Pudiera conseguirme mas obras para piano solo y tríos para piano. Y escuchar Las Estaciones. Y quizás conseguirme más versiones. Haydn es el único, en realidad, compositor del cual me interesa el tema de versiones.

Mozart.
Recuperar la 40 y la 41! Y recuperar las operas! En particular la Flauta! Y el quinteto de clarinete! (y varias otras cosas que ahí están esperando a decir verdad, tanto tiempo que no escucho el trío para cuerdas por ejemplo)

Beethoven.
Eh, las sinfonías de nuevo! (la versión de Furtwangler de la 9ª es casi perfecta, pero no se puede vivir sólo de la 9ª, al menos la 3ª no estaría de más). Y más cuartetos -aunque ya tengo los que más me gustan también. Y cosas aquí por allá. En realidad, tengo que armarla de nuevo.

Románticos.
Siempre los he abandonado. Quizás sería tiempo de explorarlos de nuevo. Capaz que termine por gustarme Brahms en esta vuelta.

Y lo que si debiera hacer es explorar de nuevo Mahler y Wagner.

Vieneses.
Haz reducido Schonberg y Webern a nada. Y los muchachos son buenos (al menos Schonberg tiene algunas piezas bien impresionantes).

Shostakovich.
Bueno, si te gustaron los cuartetos de cuerda, quizás debieras explorar otras cosas.

Ligeti.
La consigna es sencilla: Todo Ligeti. Si Sony y Teldec tuvieron la amabilidad de hacer una edición con todas sus obras, habrá que aprovechar.

Y por ahora eso es lo que se me ocurre. Y si, debiera hacer mi discoteca ideal.

(Y no estará de más concluir como se inicio: no hay música mejor que los cuartetos de Haydn)

Del fracaso de la sociología

Por alguna extraña razón, tengo un cierto impulso a criticar la sociología de manera recurrente. Siendo hoy 2 de Noviembre de 2006, la crítica sigue la siguiente forma:

No hubo que esperar a la sociología para tener discursos racionales sobre la sociedad. En realidad, me refiero a que antes de la sociología había discursos que no fueran sólo morales sobre la vida social (¿que es bueno? ¿que es legítimo?) sino que también -y a veces sólo- discutieran sobre como funciona. Y existía toda una larga tradición para observar la vida social como algo que es producido por los seres humanos y no por la divina providencia. O sea, un discurso no trascendente sobre la vida social, sino ‘naturalista’ -en el sentido que busca causas naturales para los fenómenos de la vida social.

Digamos, para usar un texto que a los sociólogos suele gustarle y del cual suelen apropiarse, La Democracia en América de Tocqueville. De hecho, ese texto no es sociología -no usa ninguna de las bases conceptuales de la disciplina a decir verdad (tradición / modernidad; el concepto mismo de sociedad etc.) Nos apropiamos de él simplemente porque nos parece muy interesante, pero el caso es que -aparte de alguna forma de orgullo disciplinar- un texto no se convierte en parte de la sociología, en producto de la sociología, sencillamente porque los sociólogos encuentran provechoso leerlo. Al fin y al cabo, muchos encuentran provechoso leerlo.

Ahora, dado que era posible sin sociología decir muchas cosas interesantes, muchas cosas razonables, y muchas cosas verosímiles (por no decir verdaderas) sobre la vida social, ¿que aporto la sociología?

Y vamos a ser más precisos. Con aporte de la sociología no nos vamos sólo a referir a lo que los sociólogos pueden haber aportado, sino a sus aportes que requieren del instrumental de la disciplina de la sociología, de sus conceptos, métodos y formas. En otras palabras, lo que va más allá de Tocqueville. El aporte de la sociología, entonces, puede pensarse como todo aquel aporte al conocimiento de la vida social que no hubiera sido entendible por Tocqueville -que hubiera requerido que Tocqueville se dedicara a estudiar el asunto. Todos los aportes que Tocqueville pudiera haber entendido sin mayores problemas, digamos que uno puede pensar que Tocqueville se dedicara a leer el texto y pudiera seguirlo, no requieren de la sociología.

Bajo ese barómetro dudo mucho que tengamos de hecho algún aporte de la sociología. ¿Que conocimiento ha aportado la sociología? ¿Que cosas sabemos de lo que pasa en la vida social que podamos decir se le deba a la sociología? No creo que mucho. Puedo pensar en lo que ha aportado la antropología, incluso la vilipendiada economía, pero de sociología no mucho. Creo que, de hecho, el principal aporte de la sociología fue su influencia en la historia -la cual sí ha aportado al conocimiento.

De hecho, hoy 2 de Noviembre, se me ocurre que quizás Bourdieu (La Distinción, Las Estructuras Sociales de la Economía, Las Reglas del Arte) puede ser un aporte real al conocimiento de la vida social, y que es un conocimiento que requiere de la sociología como tal. Y quizás otras cosas pueden pensarse como aportes (las redes). Buena parte de la sociología, y de lo que pasa como aporte de la sociología, ha consistido en decir ‘para estudiar esto se requiere de una aproximación social’, ‘tal ámbito es influenciado socialmente’, pero hasta que no quede claro en que consiste esa aproximación, que es lo que se puede decir desde la sociedad, lo que tenemos es un manifiesto pero no un aporte al conocimiento. Como manifiesto y como recordatorio puede ser útil, pero como aporte al conocimiento de la vida social sigue siendo nulo. Es un llamado a realizar una tarea que puede ser útil, pero no es la realización de esa tarea.

En ese sentido, y en general, no creo que hayamos avanzado mucho más allá de lo que un discurso ‘naturalista’ (pero no sociológico) sobre la sociedad pueda haber dicho. Al fin y al cabo, y volviendo al ejemplo inicial, ¿la sociología ha producido una interpretación y una descripción de una sociedad que sea claramente mejor que lo que podía hacer Tocqueville antes que la disciplina apareciera? No me parece para nada claro, y mi prejuicio personal es que -de hecho- no es así.

Auto-referencialidad y autopoiesis en Luhmann

‘For a theory of autopoietic systems, by contrast, the pre-eminent question is: How does one get from one elemental event to the next? Here, the basic problem lies not in repetition, but in connectivity (Social Systems, Niklas Luhmann, p: 36 Stanford University Press, ed 1995)

‘Their autopoiesis is their self-reproduction, whereas their observation orients itself to distinctions and operates with designations. This is how a communicative system, in which communication trigers communication, reproduces itself’ (Social Systems, Niklas Luhmann, p: 36 Stanford University Press, ed 1995)

El problema de Luhmann es, a mi entender, que tiene mucho más claro el primer tema -la conectividad- que el segundo -el gatillo. Ni siquiera tengo tan claro que efectivamente los distinga.

Porque una cosa es la auto-referencialidad de los sistemas de comunicación: Que las comunicaciones sólo se conecten con comunicaciones (del mismo modo que los pensamientos se enlazan con pensamientos). Y Luhmann desarrolla latamente el tema de la importancia de esas conexiones, de la necesidad de que estas se produzcan para que el sistema se reproduzca. O sea, en torno a la conectividad hay todo un discurso y una argumentación en el autor.

Pero lo que no es claro, lo que no me acuerdo que defienda tan bien, es el hecho -que es necesario también para poder hablar de autopoiesis- de que la comunicación produzca comunicación. No tan sólo que lo único que puede conectarse con una comunicación es otra comunicación, sino que las comunicaciones gatillen comunicaciones. Todo el centro del concepto de autopoiesis en Maturana y Varela está precisamente en el tema de la producción: Que los robles producen nuevos robles, que los conejos producen conejos (y que las máquinas no producen máquinas). Ahora, ¿las comunicaciones producen comunicaciones? Tengo la impresión que eso no queda ni claro en Luhmann.

A propósito de algunos articulos.

En fin citas varias de interés por motivos aun más varios (y ahora que me doy cuenta, por alguna razón siempre la mayoría de las cosas que me interesa tiene que ver con historia)

‘The quantificatory episteme ushered in by the colonial state was indeed
unique. While pre-colonial states such as those of the Mughals, the Mahrattas
or even Tipu Sultan had streamlined administrative practices and were
indeed noteworthy for systematic record-keeping, none of them introduced
a quantificatory episteme’ (The colonial state and statistical knowledge, History of the Human Sciences, 13: 2 (37-44) p 41, U. Kalpagam).

Statistical representations have by far been the most potent form of representation
and indeed of constructing the worlds, for enabling interventions
in social, physical and natural processes. Unlike ethnographic
knowledge, which seeks to present ‘otherness’ in its uniqueness, statistical
knowledge transforms ‘otherness’ to differences that it makes comparable
and commensurable (Idem, p 43)

Interesante para el curso -bueno, para los textos porque esas cosas ya las pasamos en el curso, pero en fin.

Unequal but Fluid: Social Mobility in Chile in Comparative Perspective (Florencia Torche, American Sociological Review, 2005, 70:3, 422-450).

Hace el interesante punto que aunque Chile es altamente desigual, si uno elimina el decil de mayores ingresos, Chile pasa a ser -en terminos comparados con países desarrollados- relativamente igualitario. En otras palabras, nuestro lugar como uno de los países con mayor desigualdad en el problema se debe sólo al 10% de mayores ingresos. Y con ello se puede explicar que, al mismo tiempo que nuestra desigualdad es gigante, hay altas tasas de mobilidad social. Básicamente, hay 2 grupos en la sociedad: El 10% más alto -separado del resto- y el 90% restante, que tiene menores distinciones y con muchas más posibilidades de movimiento.

Finally, we conducted tests of sufficiency for any logically
possible combination of the relevant causal expressions. The results
show that two of such combinations passed as usually sufficient
for membership in the set of socially underdeveloped country:
(1) a dense indigenous population in combination with the absence
of large-scale haciendas and (2) a dense indigenous population in
combination with the absence of strong liberals. (Explaining the Great Reversal in Latin America, Aaron Katz, Matthias von Hau, James Mahoney, Sociological Methods and Research, 33:4 539-573; página 561).

Aunque el artículo en principio quiere comparar el uso de regresión con el uso de fuzzy-set, por ahora me interesan los resultados sustantivos (en particular, porque el artículo muestra que con fuzzy-sets es posible encontrar resultados interesantes y con la regresión sencillamente no se podía hacer). ¿Cómo explicar que los países de ‘mayor desarrollo’ en América Latina a partir de 1900 fueron los países con ‘menor desarrollo’ durante los tiempos coloniales? Usando diversas variables, se encontraron los resultados mencionados en la cita (y una población indígena densa era la característica de los países ‘más desarrollados’ en tiempos coloniales).

A propósito de organizaciones y excelencias

Debido a asuntos laborales, en el último tiempo me he tenido que dedicar al estudio de las organizaciones. Y una de las cosas que me han llamado la atención es toda la literatura (y demanda comercial) por búsqueda de la excelencia y búsqueda de -finalmente- comportamiento ‘estrella’ por parte de las personas que actúan en las organizaciones.

Pero ¿la organización ‘excelente’ no debiera, ser, precisamente la que no requiere personas (o desempeño) ‘excelente? La buena organización debiera ser la que produce resultados incluso con mediocres a cargo, la que no depende de la excelencia personal de su personal.

De hecho, pienso en el ejército romano. Una de las características de la organización militar romana (*) es que, de hecho, sus tácticas eran lo suficientemente decentes para que lograran victorias incluso con generales bastante limitados. Por cierto que un buen general podía lograr grandes cosas, pero los romanos no necesitaban a los grandes generales. La organización obtenía buenos resultados con, bueno, casi cualquiera. Y eso es una seña, creo, de una organización bien diseñada (**).

(*) No se si lo he dicho en otras ocasiones, pero también se puede decir ahora: El estudio sociológico de las organizaciones militares es asunto bastante interesante.
(**) Cosa que también creo de otros diseños, digamos la constitución de Estados Unidos.

Libertad, igualdad y fraternidad

La pobre Ilustración ha recibido muy mala prensa en estos últimos años (y en realidad, desde hace casi 2 siglos). En particular, hay un aspecto que parece interesante: la equiparación Ilustración – Racionalidad.

Lo que vamos a defender aquí, brevemente, es que esa equiparación se ha sobre ‘vendido’. Al fin y al cabo, el siglo XVIII es un siglo eternamente preocupado de la ‘sensibilidad’ también. Y el lugar de la racionalidad también se ha sobre-enfatizado. Es el racional e ilustrado Hume quien nos dice, al fin y al cabo, que la razón es sólo sirvienta de las pasiones.

Porque la racionalidad no era tanto el fin de la ilustración sino el medio (EL medio en todo caso, no es que fueran irracionales). La idea era, recordemos a Kant, liberarse de las cadenas auto impuestas, sapere aude en la célebre frase. Por supuesto, el conocimiento (el sapere) era racional. Pero lo que se buscaba no era la racionalidad per se.

Para decirlo de otro modo, ni en la tríada de la revolución francesa (el titulo de este post) ni en la tríada de la declaración de independencia de Estados Unidos -y estamos hablando de documentos y frases programáticas entre las más ‘ilustradas’ posibles- la razón aparece en el listado de valores. La razón es la forma a través de la cual lograremos la libertad, la igualdad y la fraternidad. Es lo que posibilita que esas tres cosas se logren y que no entren en conflicto. Pero lo que buscábamos era la libertad, la igualdad y la fraternidad.

Y en particular, no estaría de más que también era la fraternidad lo que se buscaba (porque al parecer entre la libertad y la igualdad se tomaron toda la discusión pública). Y para mostrar cuan importante, que quizás era el más importante, era el tema de la fraternidad sería bueno recordar de que tratan algunas de las obras más importantes del período.

La música del período clásico (Haydn – Mozart – Beethoven) bien se puede asociar a la Ilustración (al fin y al cabo, Mozart era masón, Beethoven apoyaba -como buen progresista de 1800- los ideales de la revolución). Y el clasicismo es la estética de la ilustración. Los románticos se rebelaron en contra de la Ilustración y al mismo tiempo del clasicismo. Y vamos a ocupar la música de ejemplo porque, al fin y al cabo, es el arte donde el clasicismo se dio mejor.

Y en los tres vamos a encontrar que el tema de la fraternidad es central en algunas de sus obras mayores. En particular, en sus obras finales (y que además no estaban pensadas para ‘el olvido’ inmediato, como todos los conciertos para piano de Mozart).

Que la fraternidad es un tema importante de la 9a sinfonía no merece mayor defensa. Que la Flauta Mágica es, en buena parte, celebración de la fraternidad puede merecer algo mayor (aunque también es claro). Esto es importante porque la Flauta Mágica es más inclusiva y más generosa que la ideología oficial racional representada por Sarastro. En el mundo racional de los sacerdotes no hay lugar para Papageno, pero si la hay en la Flauta. De hecho, en el mundo sarastriano no hay lugar para las mujeres, pero si lo hay en la Flauta (Tamina y Pamino juntos superan los ritos de iniciación). En otras palabras, la obra es una celebración de la fraternidad universal. ¿Y Haydn? Su obra máxima -la obra que escribió para la posteridad al fin y al cabo- es La Creación. Y la Creación, dentro de todas las cosas que podría haber dicho sobre el tema, es una celebración de la magnificencia y grandiosisdad del mundo que vivimos. Ahora, esto no es directamente un canto a la fraternidad, pero la Creación tiene una orientación expansiva, de amplitud, inclusión (el mundo cantado y celebrado incluye al águila y al gusano) y de generosidad que son compatibles y están asociados con el tema de la fraternidad.

En otras palabras, las obras artísticas mayores no estaban celebrando tanto la racionalidad, como la fraternidad universal. No estaría de más recordar que, en tiempos donde criticar a los viejos ilustrados sigue siendo de rigor, seguimos teniendo los mismos ideales, y la libertad, la igualdad y la fraternidad nos siguen pareciendo cosas que describen a la buena sociedad. Y eso es algo que le debemos a las pelucas del siglo XVIII.

Más investigaciones decentes

Para el tema del curso de metodología se me ha olvidado poner más textos.

  1. La Distinción, Bourdieu. ¿Cómo demonios se me olvidó? Es entretenido, tiene una muy buena discusión de metodología en anexo y es una muy buena investigación.
  2. Alguna investigación de Panel, y como los ingleses hacen millones de esos estudios, alguno inglés. Pensemos en el British Household Panel Study (que además tiene bastantes papers para bajar)
  3. Dado lo que me interesa de sociología histórica, y como estos pobres cabros nunca van a ver algo del tema, y es una forma de investigar, digamos Barrington Moore (porqué está en castellano, Skockpol podría ser interesante si encuentro algo traducido).
  4. Inglehart para estudios internacionales (y además si los datos efectivamente son conseguibles, pudiera estar bien).
  5. Encuestas Políticas: alguna del CEP (base disponible en Internet y los informes son decentes y detallados, y además discuten sus asuntos metodológicos)
  6. Encuesta de Empleo -estudio longitudinal y además, por el hecho de haber cambiado de metodología recientemente, es interesante desde el punto de vista metodológico.

Y con eso llevaríamos como 13 estudios, unos cuantos más y podríamos tener lo necesario.

De porqué la racionalidad es un criterio inútil sobre la modernidad

‘For every year documented in the text, the exact number of animals is given according to the age categorias listed above [menores a un 1 año, 1 año, 2 años, 3 años, adultos]. The calculation of the expected deliverie of dairy products for each basis on teh basis of the number of animals in the preceding year is then recorded: for each adult cow 5 sìla of 2 dairy fat’ and 7 1/2 sìla of cheese was to be delivered’
‘The annual reproduction of cattle was fixed as a rule at an average rate of one newborn calf for every two adult cows. The gender distribution of the calvesd was also theoretical: the text exhibits a stric adherence to the sequence male-female, and so on. For years in which adult cows were registered in odd numbers, calving success was recorded by dividin this number by two and rounding the result to the next lower number’ (Archaic Bookkeeping, Nissen, Damerow y Englund, Chicago University Press, 1993: 100)

Ahora, no voy a plantear que este tipo de documento era muy común para la epoca. El libro citado hace mención que representa una rareza. Pero raro o no, representa algo que ya era posible en el tercer milenio AC. Y es un ejercicio extremo de tendencias que no eran tan raras en el tiempo de la III dinastía de Ur, al que corresponde el texto (aproximadamente 2.100 AC)

Y ¿cuáles son esas tendencias? Si uno se fija en el texto, notará que la única diferencia con una aproximación moderna es la falta de instrumental matemático. El ejercicio teórico de calcular la evolución futura del ganado no puede usar los elementos que nosotros usaríamos -no está disponible la estadística necesaria. De hecho, algunas de las características se entienden mejor con esa falta (el hecho que la ‘producción’ de terneros es anormalmente baja, que compensa los supuestos irreales del ejercicio).

Pero si uno obvia la falta de instrumental, lo que tenemos es un ejercicio teórico para planificar el manejo del ganado (en particular, que cantidades se puede esperar que hay que entregar de los productos derivados del ganado vacuno en cuestión). Y es, con todas sus limitaciones, un ejercicio sistemático, usando reglas claras y precisas. En otras palabras, es un ejercicio de racionalidad, de cálculo sin las herramientas modernas.

En lo que concierne a los aspectos sociales, el ejercicio se nos muestra como claramente una muestra de una burocracia racionalizante: La idea de planificación de los productos, el cálculo basado en reglas, un intento de establecer un ‘target’ teórico con el cual compararse, el hecho que un funcionario de la organización tenga como parte de sus tareas la de desarrollar un ejercicio sin aplicación práctica inmediata (i.e no es una tablilla de distribución de recursos, sino parte de una planificación de mediano y largo plazo). La organización que está detrás de ello aparece como plenamente racionalizada. Su única deficiencia es un aspecto técnico, no uno social.

Y como ello ocurre en el tercer milenio AC nos plantea que la racionalización como tal no es muy útil para pensar la modernidad. Al fin y al cabo, no hay que olvidar que cuando los europeos se modernizaron, su sociedad pasada era una muy atrasada en los términos contemporáneos de otras sociedades civilizadas. En otras palabras, pasaron -a riesgo de repetir leyendas negras sobre el pobre medioevo- de la barbarie a la modernidad sin pasar por la civilización. Y por tanto, en el ‘relato’ típico sociológico se pasan como parte de la modernidad cosas que toda sociedad civilizada ha conocido por mucho tiempo.

A propósito del clientelismo

La semana pasada escuché un comentario a propósito de una iniciativa de una empresa en México. Bueno, los muchachos -que están en el negocio de la construcción- han desarrollado toda una serie de servicios adicionales (por ejemplo crédito) para grupos de bajos ingresos, abandonados por el mercado.

Ahora, no es la iniciativa como tal la que voy a comentar, y menos nombrar, sino el hecho que -desde la perspectiva de la empresa- su principal enemigo eran los subsidios estatales. Y esto porque los subsidios se entregaban para construir clientelismo (las personas que recibían dinero quedaban en las redes de los políticos que las entregaban) y por tanto iban en contra de las iniciativas de ’emprendimiento’, que era lo que la iniciativa intentaba desarrollar.

Sin embargo, las acciones de la empresa son -directamente- una forma de clientelismo: Poner tal y tal servicio (facilitar el acceso al crédito es una forma de subsidio) de forma tal que estas personas se transformen en ‘clientes’ (en personas leales a la empresa, que les resulte difícil abandonar el sistema). Si el mal del clientelismo político es que las personas pierden autonomía y quedan sujetas al político, ¿el bien de la mirada de cliente en el ámbito privado es que las personas sean leales y continuen con la empresa -i.e pierdan autonomía y queden sujetas a la empresa?

En este punto recordé la vieja distinción de Hirschman sobre salida y voz. Y cómo los mismos comportamientos (salida) es visto como prácticamente traición en un caso (la política) y en otro es lo esperado (economía). Casi pudieramos definir el ámbito económico aquel donde salida es la opción esperada y política donde voz es la opción esperada. Resulta interesante que el clientelismo (construcción de lealtad y, por tanto, disminuir la probabilidad de salida) se vea tan positivo en el mundo privado al ser -al decir de Hirschman- la implantación de un criterio político en ese ámbito.