Las reglas del método: El postulado de sentido de los actores

Quizás sería bueno que continuara con esto de escribir las cosas básicas que a mi buen (o mal) entender hacen una buena explicación sociológica.

Habíamos dicho (en mayo) que un buen postulado era el de igualdad de actores. Ahora la idea es desarrollar otro, que está bien relacionado:

Una explicación de la acción social que se basa en la idea que los actores son unos idiotas no sirve de mucho. Y tenemos muchas variaciones de la idea: Que los actores son unos ingenuos que no se dan cuenta -que no pueden darse cuenta- de las brillantes visiones del analista; que son fácilmente manipulados por fuerzas externas (*); que toman acciones que no tienen mucho sentido -ni siquiera para ellos.

Veamos algunos casos. Sobre la presunta ingenuidad de los actores, mejor citemos a Hirschmann: “De entrada se advierte a los lectores que tienen muy pocas posibilidades de entender cómo funciona la sociedad, pues estamos tratando con ‘sistemas complejos y sumamente interactuantes’, con disposiciones sociales que ‘pertenecen a la clase de los llamados sitemas multiloop no lineales de realimentación y con otros arcanos sistemás dinámicos parecido que ‘la gente humana no está adaptada para interpretar’. Sólo el especialisa en computación profundamente entrenado puede desentrañar esos misterios. Y, ¿con qué revelaciones nos sale Forrester? ‘A veces los programas causan exactamente lo opuesto de los resultados deseados’ “ (Hirschman, Albert, Retóricas de la Intransigencia, pp 43-43). Hirschman puntualiza que muchas veces esas presuntas consecuencias que van más allá de la comprensión del actor son efectivamente tomadas en cuenta (obviamente no siempre, pero no es el caso que los actores necesariamente y sistemáticamente no se den cuenta del terreno que pisan).

O pensemos en Bourdieu, uno de los autores que más enfatiza la necesidad de superar la doxa de los campos sociales para lograr el conocimiento, y así superar las visiones ingenuas inscritas en el sistema y que reproducen un sentido común necesariamente inferior a las visiones del analista -que siempre habla desde una posición por definición más correcta. Pero, pensemos en sus obras empíricas, ¿es que las dinámicas que menciona Bourdieu sobre el gusto efectivamente van más allá de la comprensión de los actores? ¿Que nadie se ha dado cuenta de los efectos sociales de marcación del gusto? ¿que hubo que esperar a Bourdieu para que las personas se dieran cuenta de los significados de sus jugadas en el mundo del gusto? ¿Que la clase media nunca se ha dado cuenta que está en la ‘buena voluntad cultural? Los actores, creo, no son ingenuos en los juegos que participan, pueden tener plena conciencia del carácter del juego. Pero, al revés que los autores, no tienen siempre la capacidad de no jugar el juego. Las personas de clase media pensada bien pueden darse cuenta de la naturaleza del juego de la buena voluntad cultural, y de su fracaso necesario, y no por ello dejar de jugarlo; pueden darse cuenta de la naturaleza de su gusto, sin que por eso dejen de gustarle las cosas que les gustan. En última instancia, tal es el poder del habitus que bien supera sin problemas todas las presuntas develaciones.

O de que hacen cosas que no tienen idea manipulados por fuerzas externas y terminan realizando las más tontas acciones: la idea del consumismo. Que los pobres, siempre son los pobres, al recibir las ofertas de todas partes, son simple reactores que terminan comprando más de lo que pueden y en una vida llena de deudas. ¿Cual es el problema con la idea? No que efectivamente la gente tenga altos niveles de endeudamiento, sino la idea que la gente hace esas acciones sin darse cuenta de lo que hace: Que el consumo es algo que se hace sin pensar. Quién se endeuda en grandes cantidades no es que no sepa qué es lo que está haciendo, y los riesgos que toma.

Lo que hay que ver es ¿que da sentido a jugadas arriesgadas? Situaciones difíciles.

El consumo no es tema menor en grupos de bajos ingresos. Pensemos en el ejemplo clásico de consumismo, de compra sin sentido producto sólo de la publicidad: el televisor de muchas pulgadas en una casa de pocos metros. ¿No es eso la muestra más evidente del consumismo? Y no. Por un lado, en sectores de bajos ingresos su unica forma de tiempo libre es el televisor (el resto de las opciones requiere de más dinero al fin y al cabo). En circunstancias de vida compleja, y atosigantes, la necesidad de poder disfrutar de algo se vuelve más cruciante. En otras palabras, al menos poder disfrutar del televisor (no es que sin el televisor esas personas se volvieran ricos y sus vidas pasaran a ser de gran tranquilidad). También está el hecho, que a Carlos Catalán le gusta enfatizar, que el televisor es una forma de seguridad: vuelve a la casa más agradable, por tanto aumenta su valor con respecto a la calle -que es uno de los miedos centrales en estos grupos (la calle es el lugar de la delincuencia, de la drogadicción, por último de la vagancia, de todas las cosas que conspiran contra el proyecto central que es el futuro mejor de los hijos).

Endeudarse bien puede ser una opción ingrata (la cultura económica popular siempre tiene el sueño de ‘no encalillarse’), pero dada la situación, parece que resulta mejor que varias otras alternativas. Para poder entender el consumo, necesitamos entender el consumo en que se da, que hacen social y culturalmente los bienes que se compran (porque siempre hacen algo en las vidas sociales de los actores, los bienes no se compran y de pronto desaparecen cuando ingresan al hogar).

En otras palabras, tener una explicación que implica que los actores son unos idiotas es un fracaso de explicación, porque sencillamente implica que nuestro analista nunca se dió el trabajo de entender a los sujetos con los que trata. No es que las acciones sean ‘racionales’, o siempre representen la ‘mejor opción’, pero si resulta suposición sensata pensar que algún sentido tienen.

Opacidad y sentido en la vida social

Algunas afirmaciones -que dejaremos ahora sólo como ideas y nos ahorraremos el tedio de desarrollar(*).

1) La vida social, las interacciones, están compuestas por significados. No existe tal cosa como la interacción no significativa. Esa es la base de todas las técnicas cualitativas: encontrar el significado.
2) Ahora, la parte significativa de la vida social es, finalmente, transparente para los actores. Pueden que no tengan claridad ni sean muy duchos al explicitar el tema, pero sí conocen los significados sociales de las prácticas. En última instancia, si los actores estiman que los significados de sus prácticas son X, es que son X. Si no lo supieran, no podrían ser los significados de esas prácticas.
3) Las prácticas de los otros, sus significados, son opacos para uno. Pero de las propias prácticas no.
4) Pero si bien la vida social puede estar constituida significativamente, no esta compuesta sólo por significados. El entramado de las acciones y de sus consecuencias puede estar lleno de significaciones culturales, pero sus efectos no se reducen a la cultura.
5) Ese entramado puede ser transparente -conocido- o puede ser opaco. Pero no tiene ninguna necesidad de ser conocido por los actores.

En otras palabras, los sujetos conocen, por decirlo de algún modo, los significados del trabajo, conocer las prácticas y usos que se suponen hay que hacer cuando se busca trabajo. Ahora, cuales son las posibilidades reales de encontrar trabajo, la efectividad de las diversas estrategias, la situación del contexto al respecto es algo que puede o no puede conocerse.

Y de eso me cuelgo para decir que lo cualitativo sirve para estudiar el significado, y que lo cuantitativo sale perfecto para medir el entramado de acciones y consecuencias. Lo cual quiere decir, entonces, que no tiene sentido medir entramados cualitativamente y que no tiene sentido medir significados cuantitativamente. Por lo que, siguiendo uno de mis prejuicios preferidos, digamos que no al estudio sociólogico de las actitudes.

(*) Cómo se nota a veces que uno escribe los post cerca de las 24:00, entre medio de trabajos diversos, y más como placeholders que otra cosa. En fin.

De la labor de la sociologia

(Y siempre es algo agradable ver el propio nombre impreso. Hoy salió -finalmente y tras un par de años- el libro de metodología con mi pobre articulito sobre análisis de datos cuantitativo*)

Bueno, y al punto de este breve post: La sociogía no es, no debiera ser, la disciplina que explica cualquier cosa a partir de influencias sociales; es, o debiera ser, la disciplina que explica las cosas sociales. Creo que le podemos echar la culpa a Durkheim cuando, queriendo instalar la disciplina, escribió El Suicidio. Que es, a la vez, el más aburrido de sus textos, y el que inicio toda la lógica que la disciplina depende de decir que todo está causado por lo social. Que, aparte de ser dudoso en sí, o es el punto: Hay un fenómeno interesante que explicar y describir: la sociedad, las interacciones sociales. Pero parece que nunca nos intereso de verdad.

(* Como creo haberlo comentado varias veces durante este día: Ya me estoy preocupando. Una de mis pocas publicaciones es sobre metodología. Hago un curso sobre metodología. Me contratan como ‘experto estadístico’ o ‘metodológico’. Y ni siquiera me gusta, como tal, el tema. Desde hace mucho tiempo pienso que la metodología no tiene sentido aparte de los temas concretos; y desde hace como diez años pienso que la forma en que nos pasan estadística a los sociólogos, que es básicamente saber usar el SPSS, no implica que uno sepa nada, pero nada, de estadística. Ser contratado como ‘estadístico’ cuando a duras penas se pedir unos análisis de datos y entender las salidas es muy, pero muy raro. En todo caso, algo tengo que hacer antes de quedar definitivamente pegado como metodológo).

Household and State in Upper Mesopotamia

El texto del cual sacamos la cita, ‘Household and State in Upper Mesopotamia’ (Patricia Wattenmaker, Smithsonian Institution Press, 1998).

No olvidar la siguiente cita que puede ser de utilidad en un curso de consumo:

‘The evidence presented previously suggests that the organization of production is guided by the social visibility of the goods being produced and the scarcity of the materials of which they were made’ (p 202)

‘Non-elite households appear to have manufactured their own goods that were not utilized in ritual and social contexts, such as eating meals, or in social interactions involving people other than household members. They apparently procured goods of higher social visibility through exchange’ (p 203)

O sea, los hogares que no eran de la elite en un pueblo miserable en el area de Turquía cerca de la mitad del tercer milenio AC (cerca del 2.500 AC):
1) Reciben mediante intercambio bienes especializados. Por lo tanto, no es posible decir que la producción especializada es sólo para las elites (si los hogares no de la elite ya lo hacían en la periferia, la situación en el centro mesopotámico no puede haber sido mucho peor) y
2) Se preocupaban de estos bienes especializados en las ocasiones que eran visibles. De acuerdo a Wittenmaker, estos bienes lo que hacían era entregar información sobre la identidad de la persona (y del hogar).

En otras palabras, una preocupación por la identidad resuelta a través del consumo (y del ‘mercado’ ya que era producto del intercambio), que era parte de las vidas cotidianas de las personas fuera de la elite. Como siempre concluyo cuando hago estas notas: los modernos resultan algo antiguos.

Sobre la desigualdad en Chile, o de cómo usar los números para esconder las realidades

Hace un par de días decidí efectivamente leer el cuerpo de Economía y Negocios de El Mercurio del domingo recién pasado (5 de noviembre).

Y entonces leo un artículo intitulado ‘El enigma de las diferencias’ con el sub-título de ‘Si todos naciéramos en hogares parecidos y tuviéramos los mismos niveles de escolaridad, la desigualdad del ingreso en Chile se reduciría en menos del 20%’ No suena a mucho. Y por cierto el artículo se inicia con: ‘Se ve hasta entre los hermanos. Comparten no sólo los mismos padres, sino que también el tipo de educación, el entorno social y hasta el entorno físico. Sin embargo, una vez que llegan a adultos, no necesariamente ganarán sueldos parecidos. Es más, las diferencias pueden ser notables’.

Así que ya saben, las diferencias se deben centralmente al talento (o a la suerte), pero esos molestos factores sociales no son tan relevantes. Debe ser muy agradable, cuando uno se encuentra entre los grupos de altos ingresos, que eso se deba al muy alto talento personal.

El caso es que la presentación es, por decir lo menos, algo engañosa. El Indice de Gini (que mide la diferencia de la distribución del ingreso con respecto a una situación de total igualdad) es de alrededor de 0,57 en Chile. Y que si igualamos los hogares y las circunstancias el estudio (realizado por la U de Chile) indicaría que bajaría un 0,17 . O sea un 20% de baja. Nada tan relevante.

Ahora, referirse de esa forma al dato es engañoso. Por ejemplo , siendo el Indice Gini de Chile cerca de 0,57, una disminución a 0 sería ‘sólo’ un 50% Como si quedara otro 50% a bajar todavía. O sea, no siendo posible el 100% decir que el 0, 17 es algo menos de un 20% no sirve.

La disminución del 0,17 es una disminución del 30% de la desigualdad en Chile (eso es 0,17 con respecto a 0,57). Por una parte, los efectos sociales tienen algo más de importancia -y cuando decimos un 30% ya estamos hablando de cosas que tienen relevancia al fin y al cabo. Por otra parte, la disminución del 0,17 no deja de ser importante en términos de la situación de desigualdad.

El artículo del Mercurio (y al parecer el estudio) plantean que ‘Si igualáramos circunstancias, sigue existiendo una varianza en los ingresos sorprendentemente alta, incluso para estándares internacionales’ observa Javier Nuñez. Otra forma de mostrar lo poco relevante de estas cosas.

Ahora, un Gini de 0,4 (el equivalente a una baja de 0,17 partiendo de 0,57) es algo alto, pero no ‘sorprendentemente alto’. Inglaterra e Italia tienen índices de 0,36; Francia 0,327. Estados Unidos -de hecho- tiene uno mayor: 0,46. O sea, dejaríamos de estar entre los países de mayor desigualdad. La igualación de oportunidades no deja de ser relevante.

 

Pasando por una fase musical

Como, una vez más, me he dado cuenta que escuchar al bueno de Joseph Haydn se encuentre entre las cosas más gloriosas que una persona puede hacer, decidido he que no estaría de más volver a ocuparme de la música clásica. Y por tanto que hay cosas que tengo que escuchar o conseguirme -de hecho, podría volver a mis viejas ideas de coleccionista y volver a pensar en mi discoteca ideal.

Medievales y renacentistas.
Conseguirse más de Byrd, y de los polifonistas (algún día habría que ver como es Machaut por ejemplo).

Monteverdi.
Todavía te faltan madrigales, y debieras conseguirte Zefiro Torna. Y quizás escuchar alguna de las otras operas no estaría de más

Corelli.
No escribió tanto pero todo fue fenómeno. Y no es tanto lo que falta, así que conseguirse los otros opus.

Handel.
Eh, alguna vez las tuve, pero debiera volver a escuchar la música de los fuegos de artificio y la suite del agua. No estará de más escuchar música de reyes creo.

Bach.
Debiera volver a conseguirme música coral. La Pasión es una maravilla y escuchar algunas cantatas. Y te quedaste sin ninguna suite ni ningún concierto (con lo bueno que son los de violín). En fin, me quedan muchas cosas. O quizás conseguirme la edición total barata.

Scarlatti.
Todo Scarlatti es bueno. Todo Scarlatti debieras tener.

Gluck.
Si te gusto Alceste y Orfeo, que es todo lo que has escuchado de Gluck, no estará de más conseguirse el resto (nota, las versiones de Gardiner son decentes)

Haydn.
De hecho, no estamos tan mal. Tenemos buena parte de las sinfonías, todos los cuartetos. Pudiera conseguirme mas obras para piano solo y tríos para piano. Y escuchar Las Estaciones. Y quizás conseguirme más versiones. Haydn es el único, en realidad, compositor del cual me interesa el tema de versiones.

Mozart.
Recuperar la 40 y la 41! Y recuperar las operas! En particular la Flauta! Y el quinteto de clarinete! (y varias otras cosas que ahí están esperando a decir verdad, tanto tiempo que no escucho el trío para cuerdas por ejemplo)

Beethoven.
Eh, las sinfonías de nuevo! (la versión de Furtwangler de la 9ª es casi perfecta, pero no se puede vivir sólo de la 9ª, al menos la 3ª no estaría de más). Y más cuartetos -aunque ya tengo los que más me gustan también. Y cosas aquí por allá. En realidad, tengo que armarla de nuevo.

Románticos.
Siempre los he abandonado. Quizás sería tiempo de explorarlos de nuevo. Capaz que termine por gustarme Brahms en esta vuelta.

Y lo que si debiera hacer es explorar de nuevo Mahler y Wagner.

Vieneses.
Haz reducido Schonberg y Webern a nada. Y los muchachos son buenos (al menos Schonberg tiene algunas piezas bien impresionantes).

Shostakovich.
Bueno, si te gustaron los cuartetos de cuerda, quizás debieras explorar otras cosas.

Ligeti.
La consigna es sencilla: Todo Ligeti. Si Sony y Teldec tuvieron la amabilidad de hacer una edición con todas sus obras, habrá que aprovechar.

Y por ahora eso es lo que se me ocurre. Y si, debiera hacer mi discoteca ideal.

(Y no estará de más concluir como se inicio: no hay música mejor que los cuartetos de Haydn)

Del fracaso de la sociología

Por alguna extraña razón, tengo un cierto impulso a criticar la sociología de manera recurrente. Siendo hoy 2 de Noviembre de 2006, la crítica sigue la siguiente forma:

No hubo que esperar a la sociología para tener discursos racionales sobre la sociedad. En realidad, me refiero a que antes de la sociología había discursos que no fueran sólo morales sobre la vida social (¿que es bueno? ¿que es legítimo?) sino que también -y a veces sólo- discutieran sobre como funciona. Y existía toda una larga tradición para observar la vida social como algo que es producido por los seres humanos y no por la divina providencia. O sea, un discurso no trascendente sobre la vida social, sino ‘naturalista’ -en el sentido que busca causas naturales para los fenómenos de la vida social.

Digamos, para usar un texto que a los sociólogos suele gustarle y del cual suelen apropiarse, La Democracia en América de Tocqueville. De hecho, ese texto no es sociología -no usa ninguna de las bases conceptuales de la disciplina a decir verdad (tradición / modernidad; el concepto mismo de sociedad etc.) Nos apropiamos de él simplemente porque nos parece muy interesante, pero el caso es que -aparte de alguna forma de orgullo disciplinar- un texto no se convierte en parte de la sociología, en producto de la sociología, sencillamente porque los sociólogos encuentran provechoso leerlo. Al fin y al cabo, muchos encuentran provechoso leerlo.

Ahora, dado que era posible sin sociología decir muchas cosas interesantes, muchas cosas razonables, y muchas cosas verosímiles (por no decir verdaderas) sobre la vida social, ¿que aporto la sociología?

Y vamos a ser más precisos. Con aporte de la sociología no nos vamos sólo a referir a lo que los sociólogos pueden haber aportado, sino a sus aportes que requieren del instrumental de la disciplina de la sociología, de sus conceptos, métodos y formas. En otras palabras, lo que va más allá de Tocqueville. El aporte de la sociología, entonces, puede pensarse como todo aquel aporte al conocimiento de la vida social que no hubiera sido entendible por Tocqueville -que hubiera requerido que Tocqueville se dedicara a estudiar el asunto. Todos los aportes que Tocqueville pudiera haber entendido sin mayores problemas, digamos que uno puede pensar que Tocqueville se dedicara a leer el texto y pudiera seguirlo, no requieren de la sociología.

Bajo ese barómetro dudo mucho que tengamos de hecho algún aporte de la sociología. ¿Que conocimiento ha aportado la sociología? ¿Que cosas sabemos de lo que pasa en la vida social que podamos decir se le deba a la sociología? No creo que mucho. Puedo pensar en lo que ha aportado la antropología, incluso la vilipendiada economía, pero de sociología no mucho. Creo que, de hecho, el principal aporte de la sociología fue su influencia en la historia -la cual sí ha aportado al conocimiento.

De hecho, hoy 2 de Noviembre, se me ocurre que quizás Bourdieu (La Distinción, Las Estructuras Sociales de la Economía, Las Reglas del Arte) puede ser un aporte real al conocimiento de la vida social, y que es un conocimiento que requiere de la sociología como tal. Y quizás otras cosas pueden pensarse como aportes (las redes). Buena parte de la sociología, y de lo que pasa como aporte de la sociología, ha consistido en decir ‘para estudiar esto se requiere de una aproximación social’, ‘tal ámbito es influenciado socialmente’, pero hasta que no quede claro en que consiste esa aproximación, que es lo que se puede decir desde la sociedad, lo que tenemos es un manifiesto pero no un aporte al conocimiento. Como manifiesto y como recordatorio puede ser útil, pero como aporte al conocimiento de la vida social sigue siendo nulo. Es un llamado a realizar una tarea que puede ser útil, pero no es la realización de esa tarea.

En ese sentido, y en general, no creo que hayamos avanzado mucho más allá de lo que un discurso ‘naturalista’ (pero no sociológico) sobre la sociedad pueda haber dicho. Al fin y al cabo, y volviendo al ejemplo inicial, ¿la sociología ha producido una interpretación y una descripción de una sociedad que sea claramente mejor que lo que podía hacer Tocqueville antes que la disciplina apareciera? No me parece para nada claro, y mi prejuicio personal es que -de hecho- no es así.

Auto-referencialidad y autopoiesis en Luhmann

‘For a theory of autopoietic systems, by contrast, the pre-eminent question is: How does one get from one elemental event to the next? Here, the basic problem lies not in repetition, but in connectivity (Social Systems, Niklas Luhmann, p: 36 Stanford University Press, ed 1995)

‘Their autopoiesis is their self-reproduction, whereas their observation orients itself to distinctions and operates with designations. This is how a communicative system, in which communication trigers communication, reproduces itself’ (Social Systems, Niklas Luhmann, p: 36 Stanford University Press, ed 1995)

El problema de Luhmann es, a mi entender, que tiene mucho más claro el primer tema -la conectividad- que el segundo -el gatillo. Ni siquiera tengo tan claro que efectivamente los distinga.

Porque una cosa es la auto-referencialidad de los sistemas de comunicación: Que las comunicaciones sólo se conecten con comunicaciones (del mismo modo que los pensamientos se enlazan con pensamientos). Y Luhmann desarrolla latamente el tema de la importancia de esas conexiones, de la necesidad de que estas se produzcan para que el sistema se reproduzca. O sea, en torno a la conectividad hay todo un discurso y una argumentación en el autor.

Pero lo que no es claro, lo que no me acuerdo que defienda tan bien, es el hecho -que es necesario también para poder hablar de autopoiesis- de que la comunicación produzca comunicación. No tan sólo que lo único que puede conectarse con una comunicación es otra comunicación, sino que las comunicaciones gatillen comunicaciones. Todo el centro del concepto de autopoiesis en Maturana y Varela está precisamente en el tema de la producción: Que los robles producen nuevos robles, que los conejos producen conejos (y que las máquinas no producen máquinas). Ahora, ¿las comunicaciones producen comunicaciones? Tengo la impresión que eso no queda ni claro en Luhmann.

A propósito de algunos articulos.

En fin citas varias de interés por motivos aun más varios (y ahora que me doy cuenta, por alguna razón siempre la mayoría de las cosas que me interesa tiene que ver con historia)

‘The quantificatory episteme ushered in by the colonial state was indeed
unique. While pre-colonial states such as those of the Mughals, the Mahrattas
or even Tipu Sultan had streamlined administrative practices and were
indeed noteworthy for systematic record-keeping, none of them introduced
a quantificatory episteme’ (The colonial state and statistical knowledge, History of the Human Sciences, 13: 2 (37-44) p 41, U. Kalpagam).

Statistical representations have by far been the most potent form of representation
and indeed of constructing the worlds, for enabling interventions
in social, physical and natural processes. Unlike ethnographic
knowledge, which seeks to present ‘otherness’ in its uniqueness, statistical
knowledge transforms ‘otherness’ to differences that it makes comparable
and commensurable (Idem, p 43)

Interesante para el curso -bueno, para los textos porque esas cosas ya las pasamos en el curso, pero en fin.

Unequal but Fluid: Social Mobility in Chile in Comparative Perspective (Florencia Torche, American Sociological Review, 2005, 70:3, 422-450).

Hace el interesante punto que aunque Chile es altamente desigual, si uno elimina el decil de mayores ingresos, Chile pasa a ser -en terminos comparados con países desarrollados- relativamente igualitario. En otras palabras, nuestro lugar como uno de los países con mayor desigualdad en el problema se debe sólo al 10% de mayores ingresos. Y con ello se puede explicar que, al mismo tiempo que nuestra desigualdad es gigante, hay altas tasas de mobilidad social. Básicamente, hay 2 grupos en la sociedad: El 10% más alto -separado del resto- y el 90% restante, que tiene menores distinciones y con muchas más posibilidades de movimiento.

Finally, we conducted tests of sufficiency for any logically
possible combination of the relevant causal expressions. The results
show that two of such combinations passed as usually sufficient
for membership in the set of socially underdeveloped country:
(1) a dense indigenous population in combination with the absence
of large-scale haciendas and (2) a dense indigenous population in
combination with the absence of strong liberals. (Explaining the Great Reversal in Latin America, Aaron Katz, Matthias von Hau, James Mahoney, Sociological Methods and Research, 33:4 539-573; página 561).

Aunque el artículo en principio quiere comparar el uso de regresión con el uso de fuzzy-set, por ahora me interesan los resultados sustantivos (en particular, porque el artículo muestra que con fuzzy-sets es posible encontrar resultados interesantes y con la regresión sencillamente no se podía hacer). ¿Cómo explicar que los países de ‘mayor desarrollo’ en América Latina a partir de 1900 fueron los países con ‘menor desarrollo’ durante los tiempos coloniales? Usando diversas variables, se encontraron los resultados mencionados en la cita (y una población indígena densa era la característica de los países ‘más desarrollados’ en tiempos coloniales).

A propósito de organizaciones y excelencias

Debido a asuntos laborales, en el último tiempo me he tenido que dedicar al estudio de las organizaciones. Y una de las cosas que me han llamado la atención es toda la literatura (y demanda comercial) por búsqueda de la excelencia y búsqueda de -finalmente- comportamiento ‘estrella’ por parte de las personas que actúan en las organizaciones.

Pero ¿la organización ‘excelente’ no debiera, ser, precisamente la que no requiere personas (o desempeño) ‘excelente? La buena organización debiera ser la que produce resultados incluso con mediocres a cargo, la que no depende de la excelencia personal de su personal.

De hecho, pienso en el ejército romano. Una de las características de la organización militar romana (*) es que, de hecho, sus tácticas eran lo suficientemente decentes para que lograran victorias incluso con generales bastante limitados. Por cierto que un buen general podía lograr grandes cosas, pero los romanos no necesitaban a los grandes generales. La organización obtenía buenos resultados con, bueno, casi cualquiera. Y eso es una seña, creo, de una organización bien diseñada (**).

(*) No se si lo he dicho en otras ocasiones, pero también se puede decir ahora: El estudio sociológico de las organizaciones militares es asunto bastante interesante.
(**) Cosa que también creo de otros diseños, digamos la constitución de Estados Unidos.