Encuestas Políticas en elecciones voluntarias

A meses de las elecciones ya estamos empezando nuevamente a estar llenos de encuestas políticas y electorales. En relación a ellas creo que vale la siguiente admonición: Una encuesta para ser mínimamente atendible en las presentes circunstancias debe tener preguntas / modelo de intención de voto real.

En otras palabras usar el mismo tipo de preguntas que se usaba normalmente en encuestas políticas previo a las elecciones voluntarias no tiene el menor sentido. Uno podría suponer que lo que sucedió en las elecciones municipales debiera haber sido suficiente, pero al parecer no.

Ahora es perfectamente posible que las encuestas que han salido recientemente en prensa no presenten esos datos porque para los objetivos comunicacionales de dichos estudios no tienen sentido -digamos, dado que quieren instalar un hecho político entonces este tipo de cosas no tiene mucha relevancia.

Pero si uno quiere entender que es lo que está sucediendo diferenciar la mera adhesión de la intención real de votar adquiere alguna importancia. Pensemos en los datos que entrega la última encuesta Adimark en torno a las primarias (disponible aquí)

Adhesión Política % Población % del grupo seguramente votara en primarias % en relación a población que votara en primarias
Gobierno 27 36 10
Oposición 43 44 19
Ninguno / otros (30) 19 6

La disposición a votar en primarias no es la disposición a votar en la elección, pero si ella es un proxy del comportamiento electoral, y además las proporciones se mantienen (lo que son suposiciones con algún grado de plausibilidad) entonces podemos observar nuevamente la relevancia de tomar en cuenta estos factores.

De hecho nos muestra algo que puede ser relevante a la hora de la elección en noviembre: Que el grupo más desinteresado en la política, que muchas veces se ha constituido en el votante móvil que los candidatos buscaban (y decidían las elecciones); puede, por esas mismas características, quedarse en su casa y no votar, y perder relevancia. Que un ciudadano que está lejos de la política y cree que todos los políticos, sin excepción, son un desastre, bien puede quedarse en la casa; o terminar votando por un candidato que es completamente outsider.

Siguendo con el Censo

La situación sobre el Censo que discutíamos en un post anterior tuvo resolución ese mismo día en el sentido de la renuncia del director del INE -con investigación del Ministerio Público. Teniendo director nuevo y habiendo tomando algunas decisiones, uno puede proceder a observar que lo que está pasando con el INE. El domingo apareció una nota en La Tercera sobre el tema y lo que uno puede sacar en limpio es:

  • Al parecer la base para realizar ajustes y estimaciones existe y estaría en condiciones adecuadas. Los 15.8 millones de cuestionarios lo permitirían.
  • Se revisará cómo se hicieron las estimaciones a partir de la información existente, porque todavía no hay claridad de cómo se hicieron. Por lo menos uno debiera esperar que las estimaciones cambiaran, y hay promesa que lo que es estimado será así claramente mencionado.

En general, el nuevo director parece serio y las medidas de auditoria (interna y externa) también parecen bien encaminadas.

Sin embargo (siempre hay un sin embargo) tenemos lo siguiente:

También está en revisión la cobertura real del último censo y su tasa de omisión, que se situó en torno a 1,5%. Todo indica, señalan Flores y Coeymans, que si se contabilizaron personas estimadas como personas censadas, esa cifra ya no corre. Sobre la noción de que si hubo 800 mil personas estimadas sobre un total de 16.600.000, esa tasa de omisión podría ser más cercana a 5%, no se pronuncian, pero sí manifiestan que sigue siendo “una buena muestra de la población”, muy representativa.

“Una muestra en que se levantó el 95% de la población nos entrega una certeza (de la realidad del país). Esto, porque se puede presumir que ese 5%, la tasa de omisión que no encuestaste, al ser aleatorio, no tiene un comportamiento tan distinto con el resto del 95% de la población censada”, señala Flores (ver entrevista página 6). En el Censo 2002 la tasa de omisión alcanzó el 3,8%.

Lamentablemente no es tan claro. Una tasa del 95% de cobertura suena muy bien, y ¿como podrían estar tan descaminados los datos? Pero precisamente el tema es si la omisión es aleatoria. No es claro que ella lo sea. Y la hipótesis de una no aleatoriedad de la atrición debiera al menos ser tomada en serio.

En el censo, cada casa fue visitada varias veces. Lo mismo que en una encuesta normal, sólo que más acucioso. Ahora, la probabilidad de encontrar a una persona en un hogar no es igual ente todos los hogares. Precisamente por eso se visita varias veces. Ahora, los hogares que no pudieron ser censados a pesar de varias visitas probablemente son distintos -al menos tienen mayor probabilidad que no se encuentre nadie en el hogar. Hogares de una sola persona, o donde todos trabajan, u hogares más jóvenes (presumiblemente más propensos a salir) etc. Bien se sabe en encuestas que hay segmentos que son más difíciles de encontrar que otros.

Lo anterior ocurre bastante menos en un censo de hecho (si es que los patrones de atrición de esos censos son los que están usando y estos se estimaron como no aleatorios). Esto porque la instrucción a la ciudadanía era a no abandonar sus hogares -y eso en general se cumplía. Por lo que incluso un hogar en el que habitualmente no se encuentra persona alguna, de todas formas tenía el día del censo a sus personas presentes.

Tengo la impresión que otras posibles causas de atrición no aleatoria no serían relevantes -pero es sólo una impresión. La dificultad de encontrar el hogar en zonas de difícil acceso, por ejemplo algunas rurales, no sé si sea relevante. A los censistas, al parecer, se les pagaba por día, así que usar todo un día para encontrar una vivienda censada (por ejemplo) no debiera ser mayor problema -y nuevamente si había que visitarla de nuevo. Si las personas de viviendas rurales tienden a estar fuera de sus hogares (en sus labores por ejemplo) eso podría afectar, pero ese era el tema que mencionábamos con anterioridad. Eso sí, es probable que los niveles de atrición no sean homogéneos a lo largo del país, y que a niveles comunales existan varias con atriciones muy superiores.

Otra causa posible es que existan segmentos que tengan una menor disposición a contestar el censo, que se resistan a él (y que por ello no contestaron). Si esto ocurre claramente produce un sesgo, pero no tengo evidencias que eso ocurra. De hecho, la circunstancia que fuera común que los no censados reclamaran hablaría en contra -pero eso tampoco es evidencia concluyente.

En cualquier caso, existe una probabilidad de atrición no completamente aleatoria y debiera ser trabajado.

Más aún, hay dos tipos de procesos de atrición no completamente aleatorios. El primero es atrición aleatoria (missing at random) en la cual la atrición no depende de la variable que estamos midiendo, aun cuando puede depender de otra variable. Supongamos que estamos midiendo desempleo y el hecho de estar desempleado no afecta la atrición, pero podría estar afectada por sexo (los hombres responden menos). Pero como no está asociado a la variable, el sesgo puede ser solucionado por otras formas (digamos ponderación, dado que los hombres que responden son iguales a los que no responden). El segundo es atrición no ignorable, en la cual la probabilidad de la atrición depende de lo que estamos midiendo, y por lo tanto ya no es solucionable con ponderación -sino que se requieren modelamientos más complejos. Ahora en el caso del censo, incluso suponiendo que estamos ante atrición aleatoria (i.e los hombres tienden a responder menos que las mujeres, y recordemos que al parecer habrían 200.000 hombres menos) el ajuste no es sencillo -precisamente porque es el censo el que usamos para calibrar otros datos.

Qué es lo que habría que hacer para detectar y solucionar los posibles sesgos que tenga la atrición del Censo no es algo que con la información que tenemos disponible en la actualidad se pueda determinar. Si podemos plantear, en todo caso, que la realización de un trabajo de campo (ya sea re-encuastaje o derechamente otro estudio) sobre las viviendas habitadas sin moradores podría resultar adecuado.

 

NOTA. Y este fue el post 300 de este blog. No deja de ser un hito supongo.

La Situación del Censo

Una cosa son las discusiones metodológicas (digamos el cambio de censo de hecho a uno de derecho), en el que siempre se pueden tener controversias; y otra cosa también es que siempre en las mediciones hay problemas. Creo que lo del Censo supera ambas cosas.

La entrevista a Mariana Alcérreca en CIPER es bien devastadora:

En primer lugar. porque revela temas de incompetencia bien importantes. Por ejemplo, en lo relativo al cálculo de la fecundidad. Me llamó la atención que la cifra de fecundidad fuera un promedio de hijos por mujer en edad fértil (revisar página 16 de la síntesis en el sitio del censo). Yo algo había escuchado que en realidad es un número estimado (dado que, por ejemplo, las mujeres en edad fértil no han tenido todos los hijos que tendrán). Pero, bueno, no siendo  especialista en el tema quizás estaba mal. En la entrevista se plantea que:

La tasa de fecundidad: la calcularon simplemente tomando el total de hijos y el total de mujeres en edad fértil, y lo dividieron, por desconocimiento de cómo se calcula y por no preguntar a la gente de Demografía. Y ese cálculo erróneo lo hizo el propio director. Y lo sé porque a la semana, en una reunión con el equipo de Demografía, cuando nos dicen por qué hay un error y cómo se calcula la tasa de fecundidad –que se calcula desde las estadísticas vitales- el director dijo que la cifra entregada la había calculado él mismo. La filtración la hizo alguien que tuvo acceso al documento de síntesis de los resultados que se iba a entregar al día siguiente. Allí estaba la errónea tasa de fecundidad que después debió corregirse, al igual que las otras cifras con errores.

En segundo lugar, porque hay elementos directos de manipulación. En la entrevista hay varios así que sólo presentaré el que me parece más impresentable porque implica manipulación directa de datos. Incluso el tema relativo a la diferencia entre los 5.800.000 censados y 6.600.000 estimados podría achacarse, si uno tuviera buena voluntad, a un tema de comunicación y a un deseo de no complicar la difusión con detalles que nadie entiende. Pero lo siguiente no tiene esa excusa:

Finalmente, el director hace un viaje a Arica a mediados de marzo y el jefe del Censo, Eduardo Carrasco, se sienta conmigo y me dice: “Mariana, tengo un problema, con la base de datos estoy llegando a 16 millones 300 mil”. Le respondo que es grave porque cómo vamos a llegar a menos población que la que dijimos en agosto. ¡Imposible! “La diferencia la hacen esas personas de aquellas viviendas con moradores ausentes que estimamos en la primera vez”, agrega. ¿El director sabe?, le pregunto. “No”, dice. El director llega al día siguiente. Me voy a su oficina y le digo lo que pasa. De inmediato Labbé llama a Eduardo Carrasco. Y escucho que le dice: “Pero esto hay que arreglarlo, tienen que ser más, agrega la población”

De hecho, el tema del ocultamiento de información, primero frente a los propios equipos del INE, luego en relación incluso a la Presidencia también es muy notorio en la entrevista.

En aras de presentar cifras que avalaran la idea que estábamos frente al mejor censo de la historia se esconden varios antecedentes que muestran problemas relevantes. Nuevamente el punto no es que el Censo tuviera problemas -con cambio de metodología se pueden esperar algunos-, el tema es cómo se manipula la información.

Por ejemplo, en relación a la cobertura:

El dato de cobertura de viviendas no mide la calidad de un Censo. Según todos los papers internacionales lo que mide la calidad de un censo es la omisión de población, no de viviendas, porque uno no tiene ningún dato que le permita decir con exactitud cuántas viviendas hay. Como se habló de una cobertura del 98% de las viviendas, a partir de ahí el director y sus asesores empiezan a hablar del “mejor Censo de la historia de Chile”, porque la información que existe de los censos anteriores te hablaba de coberturas menores.

Pero la realidad de la omisión puede ser bastante más preocupante:.

Ese documento lo conoce todo el equipo de Demografía y el director. Por lo que sé, este demógrafo no tuvo acceso tampoco a la base completa del Censo, le pasaron solamente la parte demográfica. Entonces, él asumió que los 16 millones 600 mil que le estaban reportando, era población censada [y no que era un dato estimado]. Incluso así estimó la omisión en un 4,8%

En otras palabras, esto implica que ya se salió del ámbito normal de las dificultades y problemas de la medición social, que siempre es compleja. Estamos ante otra cosa.

Dada la relevancia del Censo como información y como generadora de información (los marcos muestrales de muchos estudios provienen de él, y espero que esto no se haya visto afectados -al menos la información que se sabe hasta ahora nada indican al respecto, pero no sabemos que puede aparecer mañana), como mínimo alguna auditoría externa sería necesaria.

PS 1. Si es sociólogo o en general usa datos de mediciones sociales, lea la entrevista.

PS2. Si hace clases de metodología, haga leer la entrevista a sus alumnos.

Los Oficios más comunes en Chile, de acuerdo a la CASEN 2011

Por asuntos de trabajo tuve que trabajar con resultados de la CASEN sobre oficio, y a partir de eso me dediqué a hacer algunos ejercicios menores. Uno de ellos es el que presentamos a continuación, porque no deja de ser interesante para entender a Chile

Código CASEN Porcentaje Oficio
5220 6,9 Vendedores y demostradores de tiendas y almacenes
9131 5,0 Personal doméstico
9211 4,7 Mozos de labranza y peones agropecuarios
1314 3,7 Gerentes de comercios mayoristas y minoristas
9132 2,8 Limpiadores de oficinas, hoteles y otros establecimientos
9313 2,7 Peones de la pesca, la caza y la trampa
8322 2,2 Conductores de automóviles, taxis y camionetas
9152 2,2 Porteros y guardianes y afines
4115 2,2 Secretarios
8324 2,1 Conductores de camiones pesados
5122 2,1 Cocineros
7124 1,8 Carpinteros de armar y de blanco
5230 1,7 Vendedores de quioscos y de puestos de mercado
6111 1,6 Agricultores y trabajadores calificados de cultivos extensivos
2331 1,6 Maestros de nivel superior de la enseñanza primaria
4211 1,5 Cajeros y expendedores de billetes
7231 1,4 Mecánicos y ajustadores de vehículos de motor
5131 1,4 Niñeras y celadoras infantiles
7212 1,2 Soldadores y oxicortadores
9999 1,2 Sin Respuesta
9333 1,1 Peones de carga
8323 1,1 Conductores de autobuses y tranvías
4131 1,0 Empleados de control de abastecimientos inventario
6113 1,0 Agricultores y trabajadores calificados de huertas, invernaderos, viveros y jardines
2419 1,0 Especialistas en organización y administración de empresas y afines, no clasificados bajo otros epígrafes
7122 1,0 Albañiles y mamposteros
4190 1,0 Otros oficinistas

Recordemos, en todo caso, que los gerentes de comercios son en su mayoría almaceneros y similares.

La tabla no sólo nos muestra que los trabajos más comunes son los relativos al comercio (2 de los 5 primeros asociados a ese sector), algo que muestran las estadísticas más agregadas, si no lo ‘tradicional’ de la estructura ocupacional. El 4,7% de ‘mozos de labranza y peones agropecuarios’ nos muestra no sólo que el sector primario sigue teniendo alguna relevancia, sino que el empleo de muy baja calificación sigue siendo muy importante. Y que más tradicional que la segunda ocupación más común sea el personal doméstico -eso era algo común en las sociedades europeas del siglo XIX o de la modernidad temprana.

La baja calificación de la estructura ocupacional -otra cosa es la educación de la gente que las ocupa- se muestra en que hay que llegar a la 7a ocupación (conductores) para encontrar una ocupación que requiera algún nivel de calificación.

Ingresos Asalariados e Independientes, CASEN 2011

Un ejercicio que hemos realizado en varias ocasiones es el de comparar los ingresos entre trabajadores independientes y asalariados por nivel educacional usando los datos de la CASEN.

El ejercicio siempre da el mismo resultado: A igual nivel educacional, los independientes (sin contar empleadores) tienen mayores ingresos que los asalariados (sin contar trabajadoras domésticas o FF.AA). El ejercicio es sólo para mostrar que tratar a los independientes como un grupo precario, o incluso hacer una diferencia y tratar sólo a los independientes no-profesionales como un grupo precario (de baja productividad como lo suele hacer CEPAL o la OIT) es insuficiente. No cuenta toda la historia.

De hecho, uno lo puede graficar de la siguiente forma. Una persona con básica incompleta puede pasar a ser independiente o podría elegir continuar estudiando y ser asalariado. Sólo si esta persona llegara a tener algunos años de educación superior, la elección de ser independiente produciría ingresos más bajos (y eso sin contar el costo de oportunidad de estudiar).

Lo cual al final no quiere decir más que cuando uno realiza análisis, debe realizarlos de forma completa. Y que al comparar ingresos entre grupos, uno debiera tener en cuenta el tema educacional -el cual sabemos tiene alguna importancia en estos temas.

Categoría Ocupacional Independientes Asalariados Diferencia % Diferencia
Sin Educación Formal 201.572 200.002 1.569 1%
Básica incompleta 275.664 208.849 66.815 32%
Básica Completa 318.004 220.855 97.149 44%
Media Humanista incompleta 395.772 248.774 147.027 59%
Media T-P incompleta 365.676 283.851 83.825 30%
Media Humanista Completa 515.655 284.395 231.260 81%
Media T-P Completa 436.468 299.962 136.505 46%
Superior incompleta 772.068 380.447 391.623 103%
Superior Completa 1.266.014 814.859 451.155 55%

Ya habíamos dicho que el ejercicio lo habíamos realizado en otras ocasiones (para la CASEN 2009 aquí, y una comparación de la evolución entre el 2000 y el 2009 aquí), y por lo tanto una pregunta natural es ¿cuanto cambió la diferencia? En general, se mantuvo en líneas generales con dos excepciones. Prácticamente desapareción en el grupo sin educación, pero aquí siempre se han dado grandes variaciones. Y cambio de manera importante en el grupo superior: La diferencia se volvió más relevante en superior incompleta (por un aumento del ingreso de los independientes) y disminuyó en superior completa (por un aumento del ingreso asalariado).

Ahora, este tipo de variaciones puede o no ser relevante (depende de si se transforma o no en tendencia). Lo que sí es relevante, porque se ha mantenido como resultado a lo largo del tiempo es que a igual nivel educacional, los independientes tienen mayores ingresos que los asalariados.

A propósito de la discusión sobre la CASEN 2011

No es la costumbre de este blog dedicarse a comentar asuntos de coyuntura, pero todo el tema de la CASEN me tiene algo aburrido. Y por la razón más sencilla: porque todos los participantes del debate se han dedicado a politizar el asunto.

Veamos cada uno de los puntos de la polémica.

(1) La comunicación sobre la disminución de la pobreza en 0,7 puntos. Dado el error muestral diseñado del estudio, y el hecho que es probable que el error muestral efectivo sea mayor, hace que -por lo menos- hacer una alharaca con el resultado estaba de más. Aquí el Gobierno no tiene, creo, como defenderse de la acusación que hizo una manipulación comunicacional. Que Andrés Hernando, ex-jefe de la División de Estudios, declare que siente que Lavín lo manipuló, aun cuando defiende todas las decisiones técnicas de la encuesta, debiera ser suficiente para dejar en claro la situación.

(2) El tema de las dos muestras. Primero, los documentos al respecto estaban disponibles en el sitio web del Ministerio (hacer click aquí), o sea la crítica que esto no se sabía sólo muestra que el crítico no buscó la información. Aquí uno puede ver que la propuesta del Ministerio de la CASEN ya hablaba de ampliar el tiempo de la encuesta y de hacer una muestra en dos fases. El Ministerio ha planteado que la recomendación de la muestra en dos fases fue del Comité de Expertos, pero Larrañaga ha negado que esa fuera una recomendación, sino que la recomendación fue ampliar el período. Ok. Ahora si amplio el período de toma de datos de una variable que es estacional, como lo es ingresos, evidentemente si quiero comparar tengo que hacerlo con lo comparable: Ergo, puedo comparar los mismos meses, que es equivalente a lo que se hacía antes. No puedo hacer la comparación con el período completo de terreno, que el 2011 fue más extenso, porque entonces es probable que los cambios encontrados sean producto del cambio en el diseño del estudio. En otras palabras, todo el escándalo por ese tema no tiene el menor sentido.

(3) El tema de los subsidios: Que estos subsidios no se mensualizaron como era lo que correspondía. A la respuesta del gobierno que la CEPAL fue la que tomó esa decisión porque ellos estimaron que la diferencia no era relevante y porque había una alta tasa de sub-reporte (y de hecho al parecer el efecto son dos décimas), se respondió con una acusación más profunda que de manipulación de cifras, que es la de mal diseño:

‘Una respuesta posible es que la “imputación del bono” nunca había sido necesaria, pues en encuestas anteriores los cuestionarios permitían distinguir si un ingreso dado (por ejemplo, un bono) era periódico y regular o por una sola vez. Cuando reconoce la necesidad de imputar específicamente el bono, el asesor confirma un segundo error técnico: el cuestionario fue mal diseñado’ (Velasco y Contreras en La Tercera el 21 de Agosto, ver aquí).

Dado que los cuestionarios son públicos es cosa de comparar (aquí Cuestionario 2009 y aquí Cuestionario 2011). En general, no parecen ser formas demasiado distintas de preguntar. Los bonos únicos (por ejemplo, bonos marzo o invierno) se preguntaron por período de referencia de 12 meses en los dos cuestionarios. En otros casos, como el bono de protección social se preguntó por la recepción en el último mes. En general, bonos comparables se preguntaron de formas similares. Los cuestionarios no son idénticos porque los bonos entregados por el Estado no eran los mismos, pero cuando cambia la realidad no queda más que cambiar el cuestionario. En todo caso, en general no se agregó en relación a subsidios preguntas por periodicidad ya sea el 2009 o el 2011 (donde se pregunta de manera sistemática por periodicidad es en ingresos laborales). Eso no obsta para que existan problemas en relación a la pregunta y su comparabilidad, y que se pueda discutir sobre el tema de cómo se asignó el subsidio, pero de ahí a decir que el cuestionario fue mal diseñado hay un trecho bastante grande.

(4) Finalmente, el tema de la pregunta y11, la pregunta por ingresos de desocupados o inactivos. Aquí el centro de la polémica ha estado en que la CEPAL originalmente no incluyó esa pregunta en su cálculo (y daba un 15%, o sea no había existido baja) y el gobierno, entonces, manipuló y exigió que se incluyera (y quedo en el 14,4% conocido). Ahora, escuchemos lo que dice Hernándo, que era el jefe de la División Estudios, en entrevista en el Ciper (aquí):

-¿Quien le pidió que la enviara? 
-Mi jefa me preguntó cuál era la opinión de mi quipo [sic]. Quiero aclarar que no estuve en el proceso de elaboración del cuestionario cuando se hizo la pregunta “y11”. Ese proceso dependía de la División de Desarrollo Social. Yo le pregunté a Carolina Casas-Cordero que es la actual encargada del tema y ella me presentó sus argumentos técnicos, que están todos en la minuta que mandamos, y me convenció de que lo razonable era incluir la pregunta “y11”.

El argumento no provino entonces de las cabezas políticas ministeriales, sino finalmente de los cuadros técnicos del Ministerio. En otras palabras, cualquiera fuera el gobierno, se hubiera hecho la petición. Y la razón es clara: los cambios en cuestionario no se hacen porque sí y entonces esto tiene que ver con las posibles razones para incluir esa pregunta. El argumento de Casas-Cordero fue que la y11 no agrega ingresos sino que desagrega un ingreso que siempre fue considerado (en la pregunta de otros ingresos) y el pre-test habría mostrado eso. Ahora, la opción de desagregar posiblemente provino que desagregar entrega información más precisa, que los desempleados en la CASEN se hacen en torno a una semana de referencia pero los ingresos laborales son mensuales etc.

El caso es que sí se incluyó una pregunta nueva (la y11) dentro de ingresos no es extraño que cuando se reciben cifras que no consideran esa pregunta el diseñador del cuestionario -que no es la CEPAL en última instancia- reclame. De hecho, la CEPAL ahora intenta salirse del tema declarando que ‘ellos no discuten lo que deciden los gobiernos’, cuando la minuta de hecho indicaba que si tenían dudas las hicieran llegar. Si se quiere, la decisión del gobierno incluía que podían hacer valer su dudas.  Presumiblemente la minuta debió tener la explicación más detallada (i.e presentar los datos del pre-test que lo avalan), pero no creo que una minuta insuficientemente detallada sea para hacer escándalo tremebundo.

 

Había partido todo esto diciendo que todo el mundo había politizado el tema. El gobierno desde sus inicios lo hizo en términos comunicacionales: Armando un gran alboroto por algo que no era para tanto -incluso si uno toma los datos sin discutirlos, no había pasado más que había vuelto a disminuir la pobreza, como lo ha hecho casi siempre con la CASEN, y de hecho todavía no volvemos a los niveles del 2006.

Pero los críticos también han politizado el asunto. En primer lugar, por empezar a hablar sin informarse. Varios de estos puntos estaban en documentos públicos. En segundo lugar, por hacer también una trampa comunicacional al pedir precisiones: Si de verdad tengo consultas técnicas sobre la CASEN no se las hago al Ministro en un Seminario -el Ministro no deja de ser un mero político-, se las hago al encargado de la Encuesta. En tercer lugar, porque se ha pasado de criticar la forma de comunicación de resultados a empezar a poner dudas en todas las cifras, recordemos la cita de ‘cuestionario mal diseñado’, por algo que de hecho era similar en CASEN anteriores.

La politización de la CASEN ya tiene sus años. El primer año que se hizo uso político de estas cosas fue el 2006. Fue la primera vez que alguien habló en referencia a la CASEN como la ‘encuesta del gobierno’ (Hernán Larraín en ese momento), o en que actores políticos que nada saben de Encuestas -Allamand en ese caso- se dedicaran a hacer comentarios técnicos, por ejemplo en torno a los cambios de pobreza a nivel comunal -tema muy discutido en ese entonces. Y ahora que la Concertación está pensando en una comisión investigadora, leamos esta nota de El Mostrador del 23 de Julio del 2007:

“Derecha solicitará interpelación de ministra Hardy por encuesta Casen. El jefe de la bancada RN, Mario Bertolino, justificó la decisión ya que su sector cree que la información del Mideplan, que dio cuenta de una reducción de la pobreza de un 18,7% a 13,7% desde 2003 a 2006, es contradictoria y que su posible falta de veracidad podría poner en riesgo la elaboración de programas sociales”

Pero uno no espera mucho más de los políticos a decir verdad. Lo que es realmente penoso es que gente supuestamente más seria (30 economistas que firman una carta sobre la CASEN por ejemplo) empiece a adquirir los mismos malos hábitos (i.e no revisar la información, no hacer las preguntas a quién probablemente puede responderlas etc.) creo que es más preocupante.

En la presentación del informe PNUD 2012

El miércoles asistí a la presentación del Informe de desarrollo Humano 2012, Bienestar subjetivo: el desafío de repensar el desarrollo, y durante la presentación, y más aún en los comentarios aparecieron algunas cosas interesantes.

En esta entrada no nos dedicaremos a analizar el Informe como tal -para ello escribiremos algo el fin de semana.. sino a observar las reacciones. Sólo nos limitaremos a plantear uno de los resultados centrales: La coexistencia de altos niveles de satisfacción con la vida personal con altos niveles de insatisfacción en relación a la sociedad. La dificultad de esa afirmación es que por alguna extraña razón se tenderá a verla como una paradoja y se tenderá a elegir una de las dos partes (la última posibilidad fue mencionada explícitamente por Pablo González que presentó por el PNUD el Informe, y si uno observa el estado del debate público va a ser la tónica en general).

La primera comentarista fue Clarissa Hardy. Quien primero se dedicó a discutir el tema conceptual de la felicidad y de la diferencia con bienestar, y acerca de las limitaciones de la felicidad (ejemplo: feministas que después de todas sus luchas bien podrían decir que estaban satisfechas por sus vidas, pero poco probable que dijeran que son felices). Sin embargo, lo central de su intervención estuvo al final donde resueltamente decidió que a ella creía en la parte donde la gente está infeliz pero no donde está feliz. Veamos los argumentos

(1) En primer lugar, que bueno, la gente siempre miente en estas cosas: le cuesta declarar que está insatisfecha con su vida. Cierto, pero de todas formas se observa un movimiento de aumento -y dado que el sesgo es permanente, el movimiento sigue siendo válido. Pero para abundar en este argumento, insistió en que la gente siempre dice que tiene mejor situación en lo local que en lo general (‘la educación en Chile es un desastre pero el colegio de mi hijo es super bueno’). Lo cual también es cierto pero no indica que la gente esconda su opinión real, sino que efectivamente piensa ambas cosas. Uno puede declarar como analista la inconsistencia, pero que la percepción ocurre de esa forma, bueno así ocurre.

(2) En segundo lugar, porque esa satisfacción con la vida personal que está centrada en la familia, y en la idea de la familia como refugio, no es compatible con los altos niveles de violencia intrafamiliar y otras cosas. Ahora, aquí el tema es que altos niveles de violencia intrafamiliar todavía pueden ser conductas relativamente poco comunes, tanto en que muchos no la experimentan como, más crucial creo, no la experimentan todos los días(*); usamos criterios distintos para evaluar cuando algo es común en actividades diferentes. Alguien que sufre una agresión en su familia puede, de todas formas, estimar que en general su casa es un lugar de refugio y un lugar que en general está bien y donde están sus seres queridos. Más aún, la idea de la familia como refugio es coherente con muchas otras evidencias: el INJUV reporta encuesta tras encuesta que los jóvenes en general encuentran que tienen buenas relaciones en sus familias, las conductas de compra y consumo muestran la centralidad de la familia, las movilizaciones estudiantiles del año pasado que fueron apoyadas en general por sus familias también pueden verse como una muestra.

De hecho, creo que lo central en torno a esta incomprensión de la felicidad personal se expresa en otra de las afirmaciones: el recuerdo que hizo Hardy de la situación del informe del 1998, como si la diferencia entre ambas situaciones es que lo que era en 1988 era soterrado ahora era abierto. Pero creo que hay más y justamente es en el tema de la vida personal. En 1998 los chilenos se retrayeron a su vida doméstica y lo que intentaron fue mejorarla. Tenían un diagnóstico de dificultades (la visión de la familia era más negativa en esa epoca como lo mostraba el informe 2002), era un esfuerzo difícil pero el caso es que, de acuerdo a su percepción, lo lograron (por ejemplo: con todo, se pudo lograr que los hijos se educaran). Y es esa experiencia de mejora y esa sensación de confianza en sus capacidades lo que fundamenta la mejor percepción subjetiva. Al mismo tiempo, la falta de esa situación en relación a la sociedad se percibe como más negativa: Si yo puedo hacer lo que a mí me corresponde, que es mejorar mi vida, ¿por qué las élites no pueden hacer lo que a ellas les corresponde, que es mejorar la sociedad? Más aún, cuando esas insuficiencias pueden amenazar los logros que yo hice (y no el modelo, contra lo que algunos piensan). En otras palabras, el malestar con la sociedad se fundamenta en la satisfacción con la vida personal. Hay una cierta necesidad del pensamiento crítico en insistir en que la gente vive mal para fundamentar la necesidad del cambio, pero en la coyuntura actual de Chile más bien es que precisamente es la satisfacción personal lo que genera y potencia el reclamo hacia la sociedad.

 

El segundo comentarista fue Eugenio Guzmán. Y hay que decir que comentarios más desordenados pocas veces he escuchado. Por cierto aprovecho de decir una gran cantidad de cosas que no venían a cuento (independiente de lo que uno piense sobre la utilidad de la sicología evolucionista, no era relevante para la discusión). Entre medio dijo algunas cosas interesantes y otras notables por lo que no dijo.

Lo interesante fue, centralmente, algunas comparaciones con las encuestas de Hamuy, y como hay cosas que se han mantenido prácticamente igual durante 40 0 50 años -como por ejemplo la falta de confianza en las personas.

Ahora, el problema es que si bien la confianza en las personas siempre ha sido baja, entonces el contraste con la caída abrupta con la confianza en las instituciones (que Guzmán reconoció en otro momento de su intervención) es aún más notable. Pero de hecho y con esto pasamos a las cosas que no dijo, la ausencia del nivel institucional fue muy clara.

Al hablar de las molestias de las personas en torno al respeto y a la dignidad, Guzmán se centró en cosas por ejemplo de ‘colarse’ en las filas y otras conductas individuales de las personas. Pero lo central es que, si bien esas cosas son parte de la sensación de falta de respeto, no son el lugar central donde se genera esa percepción: No es algo que ocurre al nivel de las relaciones interpersonales, sino algo que las personas sienten que los poderosos hacen con ellos. Pasar por alto esa dimensión no deja de ser relevante.

Y es relevante porque nos lleva a la segunda ausencia. Guzmán declaró que quizás la ausencia de un nivel político/social en las concepciones de felicidad y bienestar no era extraña, que quizás era puro sentido común. Pasaba entonces que no había demanda hacia la política. Ahora, quizás no este de más recordar que las ciencias sociales, entre las cosas que hacen, es preguntarse sobre el sentido común, preguntarse de cómo se construye lo ‘obvio’. En otras palabras, es un objeto de estudio no una categoría de análisis. No podemos nosotros decir al analizar algo, ‘ah, pero es sentido común’. Más allá de lo anterior, el caso es que la molestia hacia las instituciones hace que el nivel político no sea solamente algo que desaparece: Hay una molestia hacia ese nivel y hacia las elites. Y ese dato no puede pasarse  por alto.

De hecho, independiente de lo que suceda con las movilizaciones estudiantiles, el caso es que estamos ante una sociedad que está en proceso de recuperación del ámbito político. Puede que el nivel álgido de movilización baje, pero es difícil que se vuelva a estar en una situación como mediados de los ’90. Quizás es producto del escenario de organización institucional, pero que nadie se refiriese al tema estudiantil -cuando el día anterior a la presentación se había tenido una marcha de alguna magnitud- no deja de ser notorio.

En general, la marca de la intervención de Guzmán fue reconocer los datos pero quitarles importancia: Hay cosas que son de siempre, la insatisfacción colectiva se entiende como cosas de relaciones interpersonales, algunas de estas cosas son puro sentido común etc. Por ejemplo, al hablar de las concepciones de felicidad nos dice que, bueno, muchas de ellas son antiguas, y ciertamente no tienen que ver con un post-materialismo. Pero eso olvida que independiente de ello, no es lo mismo una sociedad que piensa la felicidad como disfrutar de los placeres de la vida a una que la piensa como vivir tranquilo (y en segundo lugar que la gente que uno quiere esté bien). Ambos podrán ser materialistas, pero un sentido hedonista no es lo mismo que una preferencia por la vida burguesa (que fue como caracterizó a la tranquilidad Guzmán). Al hacer todas las respuestas iguales, entonces lo que nos dice es que un poco da lo mismo cual sea la concepción.

Negar la relevancia de la información es, finalmente, negar que hay algo problemático o complejo en la coexistencia de satisfacción personal e insatisfacción hacia la sociedad. En última instancia, es una forma de negar las insuficiencias de la élite en nuestra sociedad.

 

En cualquier caso, las reacciones de los comentaristas nos plantea las dificultades del mensaje del informe en la discusión pública. Lo que no deja de ser penoso, porque no es un mensaje que esencialmente sea tan complejo.

¿Los GSE no se diferencian por los bienes?

Hoy en La Tercera, aparece una nota sobre los cambios en la segmentación socioeconómica. Y una de los temas importantes destacados es el siguiente:

“El principal hallazgo de esta investigación es que los grupos, como los estábamos mirando, han cambiado fuertemente. Los bienes ya no son discriminantes entre los grupos socioeconómicos. Los factores que hacen la diferencia hoy son básicamente la educación y el trabajo”, afirma Max Purcell, presidente de la AIM. A juicio del experto, la evolución se relaciona con el crecimiento económico y los cambios en las estructuras familiares.

Y en la siguiente página nos aparecen datos como el siguiente:

Bien Tenencia C1 Tenencia D
Secadora de ropa 68% 7%
Automóvil Particular 93% 17%
Cuenta Corriente 91% 4%

En otras palabras, los bienes y servicios sí diferencian. Una cosa es que los bienes específicos que diferencian cambien (ya no lo hace el refrigerador -más del 90% incluso en el E- y la lavadora -que va del 99% al 60% ya lo está dejando de ser); pero no dejan de existir diferencias. Y eso sin contar otras diferencias que son relevantes aunque de menor rango que las ya mencionadas: El servicio de cable que pasa del 96% al 44% o el tener celular con contrato 92% a 31%. Y más aún podrían existir si entráramos a observar los tipos de bienes existentes (no todos los automóviles son iguales).

El dinamismo lo que hace es cambiar los bienes concretos, pero no cambia necesariamente que existan diferencias. Negar la existencia de diferencias a nivel de consumo de bienes y servicios entre GSE en una sociedad altamente desigual es un puro ejercicio de ideología.

 

Leyendo cosas de Interés: Neoliberalismo, corporativismo y experiencias posicionales. Los casos de Chile y Francia, Arteaga y Martucelli (2012)

La referencia completa:

Neoliberalismo, corporativismo y experiencias posicionales. Los casos de Chile y Francia.
Catalina Arteaga A. y Danilo Martuccelli.
Revista Mexicana de Sociología, volumen 74, núm. 2 (abril-junio, 2012): 275-302.

En relación al tema de la desigualdad, los autores quieren ir más allá de los indicadores -que siempre terminan homogeneizando las realidades. Lo que les interesa es examinar las subjetividades y experiencias asociadas a las posiciones en la estructura social. Ahora, en estas cosas, lo que interesan son si la aproximación da resultados interesantes o no. ¿Agrega cosas a la comparación entre Chile y Francia agregar esta dimensión?

La comparación entre los dos países se da, en parte, porque corresponden a modelos bien diferentes. Chile aparece como el modelo de un país neo-liberal y Francia la de un modelo corporatista (en esencia, la diferencia entre un estado de bienestar nulo o fuerte). La pregunta final es cómo las transformaciones sociales contemporáneas, al pasar por estos modelos distintos, se transforman en experiencias y estrategias subjetivas distintas.

Distinguen tres elementos centrales.

El primero tiene que ver con que la diferencia entre una disociación estatutaria en Francia y una posicional en Chile. La primera dice relación con la experiencia francesa de verse excluido o incluido de las posiciones sólidas, de personas que experimentan el paso de la solidez a la fluidez. En el caso chileno, todos perciben el tema de la inestabilidad, que sería algo que cruzaría a lo largo de todas las posiciones. Al miso tiempo, esto nos dice que mientras en Francia hay una idea que las posiciones como tales cambian (algunas se transforman en frágiles) en Chile lo central es la experiencia personal universal de inestabilidad. Los que están dentro también son frágiles.

El segundo dice relación con las estrategias de las personas. En Francia muy orientadas a la construcción de refugios, de espacios protegidos con fronteras claras. En Chile, por el contrario, las personas estarían muy orientadas al cultivo del contacto y de las redes. No es que en Francia el capital social no sea relevante, sino que en los relatos sobre la protección de las posiciones no se centra ahí el tema. Es en la defensa de una posición donde están centrados, y las redes están dispuestas para el logro de ese objetivo.

Finalmente, los autores se centran en las experiencias distintas de malestar. En el caso Francés. centradas en una experiencia de sufrimiento -en particular, frente a la memoria de un Estado de Bienestar que está siempre presente en el relato subjetivo, y que recuerda  una experiencia de libertad subjetiva, producto de la des-mercantilización de las relaciones. En el caso Chileno, lo que se vivenciaría sería más bien una experiencia de miedo -frente a la inestabilidad y a la posibilidad siempre presente de perder lo ganado, las personas desarrollarían un miedo difuso y generalizado.

Hasta aquí el artículo. Ahora, ¿por qué me parece interesante? Creo que el contraste entre refugio y redes es instructivo por el trasfondo de expectativa que hay detrás de él. El refugio es claramente una estrategia defensiva: me defiendo ante las cosas que amenazan mi posición (anteriormente segura y buena). Pero las redes no es sólo defensiva, puede ser también ofensiva: Uso mis redes no sólo para defenderme ante los peligros sino también para obtener recursos para avanzar.

El hecho que, como Arteaga y Martucelli destacan, no hay expectativa de estado de bienestar en Chile, hace que las expectativas de posible mejora se jueguen en el plano individual. Y esto permitiría además entender la explosivo del tema de educación. Porque la educación era uno de los pilares de las estrategias ofensivas en términos de estatus en la sociedad chilena: uno de los medios de mejorar (esto a su vez coordinado con las redes, la educación es también una forma de acceder a redes). Cuando esa estrategia entra en crisis se pide al Estado, pero se lo hace para que este apuntale estrategias individuales en torno al estatus.

En cualquier caso, el hecho que en Chile las estrategias subjetivas se den en un marco en que existen expectativas de mejora, mientras que en Francia las estrategias subjetivas, a lo más, son de expectativas de mantención, no deja de ser un contraste interesante. Aunque  no es un contraste seguido por el artículo, los elementos que se plantean en él permiten explorar esa posibilidad.

 

NOTA: Para responder de inmediato a una posible crítica: ¿Y por qué comparar las distintas formas de malestar y no las de satisfacción? Al fin y al cabo, bien se podría decir que la experiencia subjetiva no es sólo negativa. Y se podría criticar el artículo por ideológico y esas cosas. Pero no tiene mucho sentido. Una posibilidad, es la tolstoiana -las familias felices son todas iguales, así que no habría diferencias de interés que reportar. Pero más allá de eso, hay que recordar que ningún estudio puede cubrir toda la realidad. Lo importante es si lo reportado es adecuado: No estará toda la descripción, pero mientras lo descrito corresponda no es tan terrible el tema.

Ingreso por Nivel Educacional, usando la Encuesta Suplementaria de Ingresos 2010

A propósito de una discusión en la clase de ayer en el doctorado en el seminario de Ideología, pudiera ser útil una presentación de datos sobre remuneraciones y educación.

Usando los datos disponibles más recientes de la Encuesta Suplementaria de Ingresos (a los que se pude acceder en el INE aquí), que corresponden a Diciembre del 2010 uno encuentra lo siguiente (es el Cuadro 10)

Nivel Ingreso Medio
Nunca Estudio 112.839
Educación Preescolar 154.644
Educación Primaria (Nivel 1) 163.107
Educación Primaria (Nivel 2) 187.172
Educación Secundaria 270.218
Ed. Superior No Universitaria 407.462
Educación Universitaria 749.569
Postítulos y Maestría 1.492.995
Doctorado 1.102.286
Nivel ignorado 308.604
Poblacion Total 360.265

El dato nos muestra el fuerte aumento de ingresos por nivel educacional, pero es interesante lo que ocurre a los mayores niveles educacionales. La relación es positiva hasta el nivel de maestría y postitulo, pero el paso al nivel de doctorado implica una disminución de ingresos -aunque todavía siguen siendo superior a la universitaria.

Los datos de género (que no muestro en la tabla pero están en el original del INE) también son de interés. En lo que concierne a los doctorados, los hombres doctores ganan alrededor del doble que las mujeres doctoras (1.400.000 frente a 700.000)

Por cierto que pueden existir muchos otros factores que afecten los datos. Por ejemplo, ¿cuanto del aumento de ingresos de las maestrías se debe solamente a los MBA? Y dado que el aumento de los postgrados en Chile es reciente, quizás hay un efecto etáreo en los ingresos. Pero, bueno, es una primera aproximación que se puede seguir desarrollando.

NOTA: ¿Son significativos estos datos? Al fin y al cabo, los doctorados son pocos y por más que la NENE tenga una muestra amplia (36.000 hogares en los que se entrevista a todos los miembros del hogar de más de 15 años, ver la metodología de la NENE aquí) uno bien pudiera preguntarse por el tema. Ahora, no teniendo la base -aunque no sería mala idea conseguírsela en el INE- uno de todas formas puede hacer un cálculo rápido.

¿Cuantos de los entrevistados son doctores? Para ello primero hay que establecer el número de entrevistados. Lo primero es estimar cuantas personas mayores de 15 años hay por hogar. De acuerdo a la NENE hay 13.642.000 de estas personas y 5.067.000 hogares, entonces uno puede establecer que hay 2,7 personas de esas características por hogar. Entonces, la encuesta entrevisto a alrededor de 96 mil personas. Lo segundo es establecer cuantos personas hay por un doctorado. La encuesta nos dice que hay 12.121 doctorados ocupados, por lo que dividiendo la población de 15 años y más por esa cifra nos da que hay un doctorado por 1.125 personas. Dada esa proporción y el total de la muestra, debiéramos tener alrededor de 85 doctorados en la encuesta. Y con 85 doctorados, incluso usando desviaciones estándares muy altas (por ejemplo, igual al promedio) las diferencias son significativas. De hecho, y es la razón por la cual pusimos ese dato, incluso la diferencia de ingresos entre hombres y mujeres doctores -a pesar de los n tan bajos- es significativa.